La iniciativa “Simpler Recycling” reduce a cuatro las fracciones de recogida separada y busca aumentar las tasas de reciclaje y avanzar hacia una economía más circular y con menores emisiones.

Desde el pasado martes 31 de marzo, Inglaterra cuenta con un nuevo modelo de gestión de residuos domésticos con el objetivo de unificar criterios y facilitar la separación en origen. La medida, enmarcada en el programa gubernamental “Simpler Recycling”, establece normas más claras sobre cómo clasificar los residuos y pretende poner fin a la diversidad de sistemas locales que generaba confusión entre los ciudadanos.
A partir de ahora, los servicios de recogida deberán contemplar, por defecto, la separación de cuatro grandes fracciones: residuos orgánicos (alimentos y restos de jardín), papel y cartón, reciclables secos (como vidrio, metales y plásticos, incluidos los envases tipo brik) y residuos no reciclables. Este esquema limita a un máximo de cuatro los flujos de recogida doméstica, aunque permite cierta flexibilidad a las autoridades locales, como la posibilidad de recoger conjuntamente papel, cartón y otros reciclables en determinados casos.
El Ejecutivo británico sostiene que esta simplificación permitirá mejorar la calidad de los materiales recuperados, favorecer su tratamiento dentro del país y aumentar su reciclaje y reutilización en nuevos productos. Asimismo, se espera que contribuya a reducir las emisiones de carbono y el volumen de residuos destinados a vertedero o incineración.
La iniciativa forma parte de una estrategia más amplia que incluye la Responsabilidad Ampliada del Productor para envases y un futuro Sistema de Depósito, Devolución y Retorno previsto para octubre de 2027 en Inglaterra, Escocia, Irlanda del Norte y Gales. En conjunto, estas medidas buscan alcanzar el objetivo de reciclar el 65% de los residuos municipales en 2035, con un impacto estimado en ahorro de emisiones equivalente a 11.800 millones de libras (13.500 millones de euros).
La ministra de Economía Circular, Mary Creagh, destacó que el nuevo sistema elimina las diferencias territoriales en la recogida de residuos y facilita la participación ciudadana en el reciclaje. Según afirmó, la simplificación contribuirá a reducir emisiones, mejorar el entorno urbano y reforzar el compromiso de las comunidades.
El despliegue de “Simpler Recycling” contará con el apoyo financiero del Gobierno, que ha destinado más de 78.000 millones de libras a los ayuntamientos este año, incluyendo fondos específicos para implantar la recogida semanal de residuos orgánicos. Además, se han asignado 340 millones de libras adicionales para facilitar la transición al nuevo modelo.
Empresas del sector, como Veolia y Biffa, han valorado positivamente la reforma, subrayando su potencial para incrementar las tasas de reciclaje, reducir la contaminación de los materiales recogidos y generar empleo. En este sentido, Biffa ha anunciado la creación de 250 nuevos puestos de trabajo vinculados a la adaptación del sistema.
Por su parte, la organización para la gestión de residuos WRAP ha calificado la iniciativa como la mayor transformación del reciclaje en el país en dos décadas, destacando especialmente el potencial de mejora en la gestión de residuos alimentarios. Según la entidad, una mayor claridad en las normas permitirá aprovechar mejor los recursos y reducir el desperdicio, con beneficios tanto ambientales como económicos.
Con esta reforma, el Reino Unido da un paso más hacia la consolidación de un modelo de economía circular, basado en mantener los recursos en uso durante más tiempo, reducir la generación de residuos y fomentar la inversión en infraestructuras y empleo verde.







