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El Colegio de Ingenieros Técnicos de Obras Públicas de Castilla y León ha presentado un manual dirigido al sector de la construcción con recomendaciones para el uso de áridos reciclados a partir de RCD.

Una guía para la gestión de áridos reciclados de RCD en Castilla y León

En Castilla y León se generan unas 975.000 toneladas al año de residuos de construcción y demolición (RCD), que incluyen desde hormigón, ladrillos, madera o vidrio, hasta metales, plástico, solventes e incluso tierra excavada. No obstante, actualmente solo se reutilizan para producir nuevos materiales de construcción cerca de 390.000 toneladas (alrededor del 40%) en las 54 plantas de gestión de la Comunidad.

Para hacer frente a esta situación de pérdida de recursos, el pasado miércoles se presentó la Guía “Recomendaciones de uso de áridos fabricados con RCD’s”, con la que se pretende contribuir a incrementar el empleo de productos reciclados en la construcción desde el 40% actual hasta el 70% recomendado por la Unión Europea. Impulsada por el Colegio de Ingenieros Técnicos de Obras Públicas de Castilla y León (CITOPCyL), la guía ha contado con la colaboración de Cemosa (Servicios de ingeniería y control de calidad), el Clúster de Hábitat y Construcción Eficiente (Aeice) y la Asociación de Gestores de Residuos de Construcción y Demolición de Castilla y León (Agercyl).

Ahorro medioambiental

El decano de CITOPCyL, Óscar Sánchez Morán, explicó que es una Guía realizada por técnicos y destinada a los profesionales del sector; sin embargo, el beneficio de su aplicación va más allá del empresarial, ya que se trata de contribuir a un ambiente más saludable además de impulsar la economía circular.

“El ahorro medioambiental es la principal ventaja porque no solo permite eliminar residuos, sino que también se reduce la extracción de áridos del medio natural, evitando así su deterioro”, señaló Sánchez Morán durante la rueda de prensa de presentación de la Guía. En concreto, el empleo de productos reciclados por parte de este sector permite reducir la huella de carbono entre un 30 y un 40% por cada tonelada de árido, especificó. Por eso, a su juicio, la reutilización es una acción “absolutamente necesaria para crear una economía circular en este sector y evitar la acumulación descontrolada de desechos, ya que solo en Valladolid hay localizadas más de 300 escombreras ilegales”.

En este documento se establece por primera vez la equivalencia de estos materiales reciclados con los normalizados por parte de la administración autonómica. “Hasta ahora las empresas tenían más incertidumbre a la hora de emplear los RCD, pero esta herramienta hace que ya no tengan excusas”. Además, Sánchez Morán afirmó que este documento “va a adquirir un valor mayor en los próximos meses porque la Junta de Castilla y León está perfeccionando un decreto que obligará al uso de un determinado porcentaje de áridos reciclados en las obras de su competencia”.

Implicación de las administraciones

Esta herramienta está destinada a empresas, pero también a aquellas administraciones que no tienen la capacidad técnica para desarrollar su propia normativa, apuntó el Ingeniero de Materiales y miembro del Colegio de Ingenieros de Obras Públicas, Rubén Tino Ramos, y uno de los redactores de la Guía.

“El reto no es llegar a los objetivos de Europa de forma global, sino lograr que las administraciones a todos los niveles se impliquen y superen las barreras actuales con el fin de reducir el coste ambiental”, comentó. El objetivo final es que no se diferencie entre materiales reciclados y nuevos, de modo que no se segreguen por procedencia, sino que como ocurre en otros sectores, como el del vidrio, la reutilización sea un valor añadido.

Recomendaciones de uso de los materiales

El estudio establece categorías en función de las propiedades de los diferentes productos obtenidos de materiales reciclados a partir de RCD. Entre ellos, los diferentes tipos de zahorra, suelos, hormigón seco, o grava-cemento. Por último, especifica las utilidades, adaptadas a los estándares de calidad autonómicos, como firmes de obras viarias, caminos rurales, acerado y vías peatonales, vías ciclistas o zonas de drenaje y zanjas. No obstante, Rubén Tino Ramos indicó que “esta guía es solo el embrión, ya que la idea es seguir estudiando posibles aplicaciones de estos materiales”.

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