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ChristianMorronChristian Morron Lingl.

Abogado.
TERRAQUI. Derecho ambiental.   

La Agencia Escocesa de Protección Ambiental (SEPA) acaba de publicar un proyecto de guía para la regulación de las actividades de reutilización.

El pasado 6 de octubre, la SEPA abrió el trámite de consulta pública de su proyecto de guía sobre la normativa de residuos aplicable a las actividades de reutilización.

En el marco de la economía circular, la actividad de reutilización, entendida como cualquier operación mediante la cual productos o componentes que no sean residuos se utilizan de nuevo con la misma finalidad para la que fueron concebidos, ha de adquirir una mayor importancia, la cual, según la SEPA, puede facilitar la extensión de la vida de los productos, la reducción de la extracción de recursos naturales y del impacto ambiental de las actividades de gestión de residuos, manteniendo su valor en la economía, creando, a su vez, empleo y productos para los hogares con bajos ingresos.

Esta guía está destinada a aquellos que realicen actividades que impliquen la reutilización de productos (autoridades locales, tercer sector, tiendas de reparación, etc.), así como al personal de la propia SEPA que asesora y gestiona este tipo de actividades.

En cuanto a su ámbito de aplicación, este se circunscribe a los productos o sus componentes, no siendo de aplicación a los materiales destinados al reciclaje, como, por ejemplo, el papel recuperado, la chatarra, los cascos de vidrio, etc.

El objetivo de la guía es proporcionar claridad sobre cuándo se aplica la normativa de residuos a las actividades de reutilización y, en su caso, como ha de procederse para su cumplimiento, dando, en definitiva, pautas sobre si un producto destinado a su reutilización se considera un residuo o no.

Así, respecto a la aplicación de la normativa de residuos a actividades que implican la reutilización de productos o sus componentes, se apunta que la cuestión clave es si existe una certeza de que el artículo en cuestión puede ser reutilizado, tal y como la jurisprudencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea así lo requiere, en el sentido de “que la reutilización del bien o de la sustancia en cuestión no es sólo posible, sino segura” (considerando 53 de la sentencia de 12 de diciembre de 2013, Shell C-241/12 y C-242/12), en cuyo caso ese producto no será considerado como residuo.

Llegados a este punto, también se señala que en aquellas situaciones en que la certeza de reutilización de un producto es clara, el nivel de prueba de dicha circunstancia será bajo; en cambio, si existe un grado de duda sobre su reutilización, ese nivel de prueba deberá ser mayor. En el caso de que esa certeza no exista, dicho producto será considerado un residuo hasta que no esté en condiciones de ser reutilizado mediante su debida preparación, o sea, mediante una operación de valorización consistente en la comprobación, limpieza o reparación, mediante la cual ese producto o componente de un producto que se haya convertido en residuo se prepara para que pueda reutilizarse sin ninguna otra transformación previa.

Lo anterior se ejemplifica con cinco situaciones expresadas en la siguiente figura

cuadro explicativo del concepto de reutilización

Por último, y para el supuesto de que el producto, en principio, destinado a su reutilización se considera un residuo, la guía explicita cuáles son las obligaciones aplicables en materia de gestión de residuos, desarrollando un interesante diagrama de flujos para la determinación de la aplicación de controles de residuos a una actividad de reutilización.

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