La organización tacha de lavado verde el uso de fibras procedentes de botellas de PET para fabricar prendas y ofrece cinco razones para rechazar esta práctica, cada vez más habitual entre las grandes marcas.

Botellas de plástico para reciclar

Un nuevo vídeo publicado por la Fundación Changing Markets, en colaboración con la organización ambiental City to Sea, rechaza las supuestas bondades del uso de botellas recicladas para confeccionare prendas de vestir, y lo denuncia como una práctica destructiva para el medio ambiente que, además, permite a las marcas maquillar de verde sus colecciones.

En este sentido, el minorista H&M afirma que el 90% de su poliéster reciclado procede de botellas de plástico de un solo uso, mientras que la mayoría de las empresas examinadas (85%) indicaron que pretenden alcanzar sus objetivos de poliéster reciclado utilizando poliéster procedente de botellas de PET recicladas. Se trata de marcas importantes como Nike, H&M, Primark o Inditex.

El vídeo revela 5 razones por las que la práctica de convertir las botellas de plástico PET en ropa puede considerarse greenwashing o lavado verde:

  1. Una vez convertido en ropa, el plástico no puede reciclarse más y, consecuentemente, termina mayoritariamente en la basura. Esto significa que la ropa va a parar a vertederos e incineradoras, o incluso en el medio ambiente. Cada segundo, el volumen de ropa equivalente a un camión de basura acaba desechado.
  2. Convertir las botellas de plástico en ropa las saca de los circuitos de reciclaje, donde podrían volver a convertirse en nuevas botellas. Las botellas de plástico pueden recogerse para ser recicladas varias veces, reduciendo la cantidad de plástico virgen necesario, o para ser rellenadas, lo que ayuda a reducir la dependencia del plástico de un solo uso.
  3. El plástico reciclado que se destina a la fabricación de productos sintéticos no contribuye en absoluto a frenar el problema de los microplásticos. Miles de millones de pequeñas partículas de plástico que se desprenden de la ropa durante su fabricación, uso y lavado terminan contaminando el océano y nuestros organismos a través del aire que respiramos y los alimentos y bebidas que consumimos.
  4. El uso de fibras sintéticas recicladas por parte de las marcas no es más que una gota en el océano en comparación con la dependencia de la industria de los plásticos vírgenes. La producción de estas fibras derivadas de los combustibles fósiles ha aumentado exponencialmente en los últimos 20 años, y no muestra signos de desaceleración. El uso de sintéticos reciclados distrae a los consumidores del problema más profundo, y es que las marcas de moda utilizan tanto petróleo en la producción de ropa como el que se consume en España en un año, y producen tantas emisiones como 180 centrales eléctricas de carbón.
  5. Fabricar moda a partir de botellas de plástico es una táctica más de lavado verde por parte de las marcas para animar a la gente a comprar más de lo que necesitan y que el planeta no puede permitirse.

El vídeo se ha publicado a raíz del informe de Changing Markets «Sintéticos Anónimos. La adicción de las marcas de moda a los combustibles fósiles», publicado el pasado mes de junio. El informe, que investigó casi 50 grandes marcas de moda, muestra cómo las fibras sintéticas baratas no sólo son perjudiciales porque se usan para producir ropa de baja calidad que acaba en la basura, sino que también perpetúan la dependencia de la industria de la moda de los combustibles fósiles en plena emergencia climática. Y a ello hay que sumar el problema de los microplásticos generados por estas prendas.

A pesar de los daños conocidos que causan a la salud humana y medioambiental -incluyendo investigaciones recientes que han encontrado microplásticos en las placentas, las heces e incluso son capaces de cruzar la barrera hematoencefálica- el informe mostró que la gran mayoría de las marcas obvian el problema de los microplásticos. Al impulsar el reciclaje de botellas para fabricar ropa, las marcas pueden incluso estar empeorando la liberación de microfibras al fragmentar los plásticos más grandes en fibra sintética que puede filtrarse más fácilmente al medio ambiente.

El informe también destacaba que el 59% de las afirmaciones de las empresas investigadas no estaban fundamentadas o eran potencialmente engañosas para los consumidores. Entre los ejemplos de marcas que engañan a los consumidores se encuentran las afirmaciones como que que los productos sintéticos son reciclables, cuando no existe tal tecnología de reciclaje, o cuando se anuncian productos como «sostenibles» o «responsables» sin que se hayan aportado pruebas para que se etiqueten como tales.

George Harding-Rolls, asesor de campañas de la Fundación Changing Markets, comentó que «las marcas se aferran a las botellas recicladas para la ropa con el fin de distraer a los consumidores de su dependencia intrínsecamente insostenible de los combustibles fósiles para la fibra. Si las marcas de moda se toman en serio la reducción de su impacto medioambiental, deberían dejar de lado la farsa de reciclar las botellas de plástico en ropa y centrarse, en cambio, en reducir su adicción a los combustibles fósiles y frenar la sobreproducción».

Jo Morley, responsable de marketing y campañas de City to Sea, añadió: «El impacto medioambiental de la moda rápida es enorme, al igual que nuestra obsesión por los plásticos de un solo uso, como las botellas de agua. Sin embargo, la solución para los consumidores es sencilla: comprar menos y, cuando lo hagas, apoyar la economía de la reutilización. En el caso de las botellas de agua, esto significa llevar botellas reutilizables y rellenarlas, y en el caso de la ropa, comprar, cuando lo necesites, de segunda mano».

 

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