El informe de coyuntura ambiental publicado por Ihobe, que ofrece una imagen del estado del medio ambiente en el territorio, revela también los avances en calidad del aire y descarbonización, y señala retos en agua y biodiversidad.
El viceconsejero de Medio Ambiente del Gobierno Vasco, Josu Bilbao, presentó ayer el Informe “Coyuntura Ambiental de Euskadi 2025”, un estudio que ofrece una fotografía clara y comparable del estado del medio ambiente en el territorio y permite explicar de forma transparente los avances y los retos pendientes. Así, el documento constata avances significativos en descarbonización, mejora de la calidad del aire, aumento de la superficie de suelos recuperados y descenso continuado del vertido de residuos.
El informe, publicado por Ihobe, la Sociedad Pública de Gestión Ambiental del Gobierno Vasco, ofrece una visión sintética y actualizada del estado del medio ambiente a partir de la evolución de distintos indicadores clave, de acuerdo con la metodología desarrollada por la Agencia Europea de Medio Ambiente. La lectura conjunta de los indicadores muestra que la transición ambiental avanza en Euskadi con resultados consolidados en varios ámbitos, fruto de políticas públicas sostenidas y de una progresiva integración de criterios ambientales en la actividad económica y social. En palabras de Josu Bilbao, “este informe confirma que avanzamos de forma sólida, pero también nos recuerda que la mejora ambiental de Euskadi exige ambición y un compromiso compartido”.
En materia de residuos, la generación de residuos urbanos se mantiene relativamente estable desde 2003. En Euskadi se generan alrededor de 1.116.000 toneladas de residuos urbanos, de los cuales aproximadamente el 84% correspondieron a residuos domésticos. Esta cantidad supone unos 439 kilos de residuos urbanos por habitante al año; el objetivo es bajar esa cifra a 419 kilos anuales por habitante para el final de la década. No obstante, y a pesar de un ligero repunte el año pasado, desde 2018 se ha registrado una reducción del 45% de los residuos que finalizan en vertedero.
El informe destaca también que la calidad del aire en Euskadi continúa mejorando: el 94% de los días presentaron niveles buenos o muy buenos, tres puntos más que en el año anterior. La exposición urbana a partículas PM10 (es decir, partículas en suspensión de un diámetro de hasta 10 micrómetros) registra también un descenso sostenido, situándose en 14,1 µg/m³, lo que supone un descenso muy significativo del 33% respecto a 2012. Además, las concentraciones de NO₂ (dióxido de nitrógeno) y partículas se mantienen por debajo de los límites europeos, consolidando una mejora continuada.
Esta evolución está asociada a la reducción de las emisiones procedentes del tráfico y de la actividad industrial, así como a la aplicación de medidas de control y gestión de episodios naturales como las intrusiones de polvo sahariano.
Con respecto a la reducción de gases de efecto invernadero, entre 2005 y 2024 (último dato disponible), las emisiones de gases de efecto invernadero se han reducido un 38%, acercándose al objetivo de reducción del 45% para 2030. El avance confirma que Euskadi progresa en la dirección adecuada, aunque para consolidar la senda climática será necesario intensificar esfuerzos en sectores como el transporte y otras actividades de difícil descarbonización.
En paralelo, la participación de las energías renovables en el consumo final de energía continúa aumentando. Así, en el informe alcanzan el 21,3%, tras consolidarse desde 2018 una tendencia de crecimiento sostenido impulsada principalmente por el aumento de los biocarburantes y el desarrollo de tecnologías como la energía solar, la aerotermia y la geotermia.
La recuperación de suelos potencialmente contaminados también continúa avanzando en Euskadi. La superficie regenerada alcanzó 1.639 hectáreas, consolidando la tendencia positiva registrada en los últimos años. Este proceso se enmarca en las políticas de prevención, investigación y recuperación de la calidad del suelo impulsadas en el marco de la Estrategia de Protección del Suelo de Euskadi 2030. La regeneración de estos emplazamientos permite su reutilización para nuevos usos urbanísticos o industriales, favoreciendo la reutilización de espacios previamente transformados frente a la ocupación de nuevo suelo natural.
En cuanto a la ocupación del territorio, la tasa de artificialización del suelo se mantiene prácticamente estable y se sitúa en el 6,83%, un valor coherente con el de regiones europeas densamente pobladas y altamente urbanizadas.
Retos en agua y biodiversidad
Al mismo tiempo, el informe también identifica ámbitos donde los avances son más lentos, especialmente en el estado ecológico de las masas de agua superficiales y en algunos indicadores de biodiversidad, como el de las aves acuáticas invernantes, que requieren actuaciones sostenidas y enfoques más integrados.
La protección del territorio se consolida y el 23% de la superficie de Euskadi está protegida por la Red Natura 2000, pero persisten señales de deterioro en determinados grupos biológicos. El declive de las aves costeras pone de relieve la necesidad de reforzar la biodiversidad en las políticas sectoriales y en los usos del suelo.
Finalmente, el informe recoge la evolución de la percepción social del medio ambiente. En 2025, el 51% de la ciudadanía declara estar dispuesta a cambiar sus hábitos para ser más respetuosa con el medio ambiente, mientras que un 34% lo haría si el cambio no supone un gran esfuerzo. Al mismo tiempo, la preocupación climática se reduce ligeramente —el 28% se declara poco o nada preocupado—, lo que evidencia la necesidad de reforzar la sensibilización y la comunicación pública.
“Frente al avance del negacionismo climático, la ciencia es la base de nuestras decisiones. Precisamente en estos tiempos en los que los discursos negacionistas ganan espacio, es más necesario que nunca reafirmar nuestro compromiso con la ciencia y con decisiones públicas basadas en la evidencia”, subrayó el viceconsejero de Medio Ambiente, Josu Bilbao.








