El sector de la valorización energética de residuos cree que incluirle en el Sistema de Comercio de Emisiones provocaría graves efectos en la cadena de gestión de residuos.

Planta de valorización energética de residuos
Planta de valorización energética de residuos en Noruega. Foto: Kjell Inge Søreide

En julio de 2021, con la publicación del primer lote del paquete climático «Fit for 55», la Comisión Europea dio a conocer la propuesta de revisión del Sistema de Comercio de Emisiones (EU ETS). El sector de la valorización energética de residuos no estaba incluido en la propuesta, al estar ya cubierto por el Reglamento de Reparto del Esfuerzo (ESR) con las otras opciones de tratamiento de residuos: vertederos y reciclaje.

No obstante, se mantuvo la petición de incluir únicamente la conversión de residuos en energía en el ETS, al entenderse que encarecer la valorización energética de residuos impulsará la prevención y el reciclaje de residuos. Sin embargo, en opinión de ESWET, asociación que agrupa al sector europeo de la valorización energética, esta idea es poco realista y simplista.

Esta organización cree que una decisión de este tipo provocaría graves efectos secundarios en la cadena de gestión de residuos: mayor coste del reciclaje, tasas adicionales para los municipios y un aumento de los residuos no reciclables enviados a vertederos legales e ilegales.

«Cualquier beneficio potencial de la inclusión de la conversión de residuos en energía en el ETS sería en vano si la cadena de gestión de residuos se viera alterada», afirma Charoula Melliou, responsable de la política de descarbonización de ESWET. «Por eso pedimos que el mismo instrumento jurídico abarque todo el sector de los residuos».

ESWET asegura que está abierta a debatir cómo puede contribuir el sector a los esfuerzos de descarbonización de la UE, independientemente de la procedencia de estos requisitos -ya sea el Reglamento de reparto del esfuerzo o la Directiva sobre el régimen de comercio de derechos de emisión de la UE o cualquier otro instrumento legislativo-, siempre que se cumplan los siguientes requisitos previos concretos en cualquier escenario:

  • Evitar dividir el sector de la gestión de residuos sometiendo únicamente la valorización energética de residuos municipales a un instrumento diferente y manteniendo los demás sectores bajo otro sin ninguna evaluación de impacto previa;
  • Por el contrario, mantener a todo el sector de la gestión de residuos bajo el mismo mecanismo legislativo garantizará que no se promuevan los vertederos y sus emisiones de metano asociadas, que no están adecuadamente reguladas hoy en día, a diferencia del CO2 y otros Gases de Efecto Invernadero (GEI);
  • Cualquier instrumento legislativo que persiga la reducción de las emisiones de GEI debe respetar el principio de «quien contamina paga», por lo que debe diseñarse de forma que no se aplique demasiado lejos de la fuente de CO2 fósil;
  • Es necesario apoyar la aplicación de la captura, utilización y almacenamiento de carbono (CCUS) en las plantas de conversión de residuos en energía para reducir aún más las emisiones de GEI procedentes de los residuos no reciclables;
  • La legislación de la UE en materia de descarbonización debería tener en cuenta las compensaciones de las emisiones de CO2 en la valorización energética de residuos, y no sólo las emisiones directas.

En un comunicado, lorganización destaca que las plantas de valorización energética de residuos «están reconocidas hoy en día como un factor clave en la prevención de la contaminación. Tratan de forma sostenible y eficiente los residuos no reciclables, incluidos los microplásticos, desviando así estos residuos de los vertederos, lo que evita las emisiones de metano y los riesgos a largo plazo de contaminación de las aguas subterráneas, el suelo y el aire».

En opinión de este sector, el siguiente paso para reducir aún más las emisiones de gases de efecto invernadero procedentes de los residuos no reciclables es apoyar la implantación de la captura y el almacenamiento de carbono (CAC) en las plantas de conversión de residuos en energía. «El sector puede llegar a ser neutro en carbono o incluso negativo, como demuestran varios proyectos piloto en Europa».

 

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