La filial de distribución de la empresa eléctrica ha certificado la valorización del 93% de los más de 395.000 kilos de residuos generados en 2019 en Aragón, Castilla y León y Galicia.

AENOR otorga el certificado Residuo Cero a Endesa

La compañía eléctrica Endesa ha obtenido el certificado ‘Residuo Cero’ de AENOR para las actividades realizadas por su filial de distribución, e-distribución, en Aragón, Castilla y León y Galicia. Se trata de la primera ocasión en que una distribuidora eléctrica en España recibe esta certificación, que reconoce a las organizaciones que apuestan por la sostenibilidad para el desarrollo de su actividad y que valorizan los residuos que generan evitando que acaben en un vertedero.

Esta acreditación implica valorizar y documentar la trazabilidad de más del 90% de los residuos desde el centro de producción hasta el destino final. En el caso de e-distribución, AENOR ha certificado que casi el 93% de los 395.802 kilos de residuos generados en 2019 en toda la Comunidad Autónoma de Aragón y en las localidades de Castilla y León y Galicia donde realiza su actividad fueron valorizados y evitaron terminar en un vertedero. De este modo, más de 367.000 kilos de residuos se trataron para tener una segunda vida.

La obtención de este certificado implica verificar todas las autorizaciones ambientales de los gestores de residuos que intervienen en el proceso (gestores intermedios o finales), realizar un inventario de todos los residuos generados identificando tipologías y cantidades y documentar la totalidad del proceso de trazabilidad de los residuos hasta su destino y tratamiento final, un proceso especialmente complejo en el caso de e-distribución, teniendo en cuenta que desarrolla su actividad en múltiples localizaciones.

En la mayor parte de los casos, la valorización de residuos consistió en el reciclado o recuperación de metales y compuestos metálicos, seguidos del reciclado o recuperación de sustancias como disolventes o la regeneración de aceites. Las más de 257 toneladas de residuos metálicos reciclados en la división de Aragón a los que se les ha dado una segunda vida han permitido evitar la emisión a la atmósfera de al menos 514 toneladas de CO2.

En concreto, cerca de la mitad de los residuos tratados correspondieron a hierro, chapajo, cobre y aluminio, pero se valorizaron también contadores, aceites, maderas, baterías o porcelana, entre otros tipos de residuos.

 

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