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Una tienda de la cadena Sainsbury’s, en Reino Unido, logra que toda la energía que consume proceda de la digestión anaeróbica de sus excedentes alimentarios.

Un supermercado británico de la cadena Sainsbury’s se ha convertido en el primero del mundo en autoabastecerse energéticamente con sus propios residuos. Situado en la localidad de Cannock, en el condado de Staffordshire, este comercio envía los residuos de alimentos en mal estado que ya no se pueden vender a una planta de digestión anaeróbica –la más grande del país–, donde se convierten en gas metano con el que generar la electricidad.

Desde la cadena de supermercados, que ha desarrollado este proyecto en colaboración con la empresa de gestión de residuos Biffa, aseguran que este sistema no solo es beneficioso para el medio ambiente, sino que además representa un importante ahorro de costes en comparación con el vertido de estos excedentes de alimentos.

La tienda se ha convertido así en el primer negocio en autoabastecerse por completo mediante el uso de existencias sobrantes y residuos a través de este sistema de valorización energética.

Según Paul Crewe, jefe del área de Sostenibilidad de Sainsbury’s, la empresa “no envía absolutamente ningún residuo a vertedero, y siempre estamos buscando nuevas vías de reutilización y reciclaje”.

4,2 millones de toneladas de alimentos desperdiciados

Los desperdicios de alimentos se han convertido en un problema de primer orden en Reino Unido. El año pasado, los hogares británicos tiraron a la basura 4,2 millones de toneladas de comida, cuantificado económicamente por la organización Waste & Resources Action Programme (WRAP) en 12.500 millones de libras.

Según esta entidad, las familias británicas “tiran” casi 60 libras diarias con el desperdicio de alimentos; la quinta parte de las compras, de hecho, terminan como residuos.

Sin embargo, el uso de plantas de digestión anaeróbica son parte de una «revolución tranquila», según Richard Swannell, director de WRAP, quien también dijo que esta tecnología podría usarse para abastecer energéticamente las ciudades y pueblos británicos.

Sainsbury’s se convirtió en 2010 en la primera cadena británica de supermercados en adoptar la política de cero residuos en sus tiendas, y además de su reciclaje, dona excedentes alimentarios a organizaciones de caridad y granjas, en las que pueden usarse en alimentación animal.

Fuente:
rt.com
Foto portada:
ell brown en Flickr (cc)

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