Un informe de la organización alerta sobre los riesgos de priorizar el aumento de las tasas de reciclaje sin tener en cuenta la presencia de sustancias nocivas, lo que podría trasladar contaminantes de un ciclo de uso a otro.

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Foto: RESIDUOS PROFESIONAL

La organización ambiental Zero Waste Europe (ZWE) ha publicado un nuevo informe en el que reclama a la Comisión Europea que refuerce de manera significativa la política química dentro de la futura Ley de Economía Circular (Circular Economy Act, CEA), cuya adopción está prevista para 2026. Según la entidad, no integrar de forma adecuada la gestión de sustancias químicas en este marco legislativo podría derivar en una futura crisis de salud pública y en elevados costes económicos.

El documento, titulado Building a healthy circular economy: Integrating chemicals, products and waste under the Circular Economy Act, advierte de que el actual enfoque de la economía circular corre el riesgo de ser incompleto si no aborda de manera directa la presencia de sustancias peligrosas en productos y residuos. El informe subraya que ignorar la política química en el diseño de la CEA tendría consecuencias negativas tanto para la salud de la ciudadanía como para la viabilidad económica del propio modelo circular.

Desde ZWE señalan que, a pesar de décadas de evidencias científicas sobre la exposición humana a sustancias altamente peligrosas y sus efectos adversos, las medidas adoptadas hasta ahora han sido insuficientes. En este sentido, Dorota Napierska, responsable de políticas para una economía circular libre de tóxicos en la organización, considera imprescindible que las futuras regulaciones «incorporen de forma automática el uso de sustancias más seguras y mayores niveles de transparencia». A su juicio, no es posible construir una economía circular resiliente y preparada para el futuro si, al mismo tiempo, se generan impactos negativos sobre la salud y el bienestar social.

Uno de los ejes centrales del informe es la necesidad urgente de mejorar la transparencia y la trazabilidad de los productos químicos a lo largo de toda la cadena de valor. ZWE sostiene que conocer qué sustancias están presentes en los materiales y productos es un requisito básico para reducir la exposición humana y evitar la contaminación de materiales reciclados. En este contexto, el informe alerta sobre los riesgos de priorizar el aumento de las tasas de reciclaje sin tener en cuenta la presencia de sustancias nocivas, lo que podría trasladar contaminantes de un ciclo de uso a otro.

El documento también cuestiona una visión de la economía circular centrada casi exclusivamente en el reciclaje. Lauriane Veillard, coautora del informe y responsable de políticas de reciclaje químico y conversión de plásticos en combustibles en ZWE, afirma que la transición circular requiere un cambio sistémico. Esto implica, según explica, «dejar de producir bienes que contengan sustancias peligrosas y establecer sistemas eficaces para rastrear los productos químicos ya existentes». En su opinión, «no se puede exigir al sector del reciclaje que resuelva los problemas asociados a determinados materiales si no se dispone de información clara sobre su composición química».

De cara a la futura aprobación de la Ley de Economía Circular, Zero Waste Europe insta a la Comisión Europea a aprovechar el impulso de la circularidad y la competitividad para desarrollar un modelo verdaderamente saludable, seguro y no tóxico, que refuerce la protección de la salud pública y contribuya a una economía más sostenible y robusta a largo plazo.

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