Una planta en Suiza logra áridos reciclados con alta pureza mediante tecnologías avanzadas, en un contexto de exigentes normativas y escasez de recursos.

Clasificación basada en sensores para el reciclaje de residuos de construcción
Uno de los sistemas de clasificación basada en sensores instalados por Steinert en la planta de Sortag

La aplicación de tecnologías de clasificación avanzada está permitiendo mejorar la calidad de los materiales reciclados procedentes de residuos de construcción y demolición, especialmente en la eliminación de contaminantes críticos como el yeso. Así lo muestra el caso de la planta de la empresa Sortag (Grupo Kibag) en Rümlang, cerca de Zúrich (Suiza), donde se procesan entre 35.000 y 40.000 toneladas anuales de residuos mixtos para producir áridos reciclados destinados a la fabricación de hormigón.

El principal reto en este tipo de residuos es la heterogeneidad del material de entrada, que incluye hormigón, ladrillos, madera, plásticos, metales y materiales compuestos. Entre los contaminantes, el yeso representa uno de los mayores problemas técnicos, ya que su densidad es similar a la de los materiales minerales y, tras la trituración, se dispersa en partículas finas difíciles de separar. Su presencia en el árido reciclado puede provocar reacciones químicas que deterioran el hormigón, lo que ha llevado a establecer límites muy estrictos: en Suiza, el contenido máximo de impurezas se sitúa en el 0,3% en masa.

Para hacer frente a este desafío, la instalación combina procesos mecánicos con sistemas de separación magnética y tecnologías basadas en sensores de Steinert. En total, seis equipos intervienen en la línea de tratamiento: desde la extracción de metales férricos y no férricos hasta la clasificación por infrarrojo cercano para retirar materiales no minerales como madera o plásticos.

El paso clave del proceso se realiza mediante clasificadores combinados que integran distintas tecnologías —cámaras, láser, inducción y rayos X— para identificar y eliminar contaminantes complejos como el yeso. Este enfoque permite alcanzar una pureza de aproximadamente el 98% en la fracción mineral resultante, apta para su uso directo en la producción de hormigón.

Otro de los aspectos relevantes es la capacidad de adaptación del sistema a la variabilidad de los residuos entrantes, que pueden cambiar según el tipo de obra o la actividad constructiva. Frente a sistemas tradicionales diseñados para flujos más homogéneos, la clasificación basada en sensores permite ajustar los parámetros de operación y mantener la calidad del producto final sin necesidad de reprocesos manuales.

El contexto normativo y de mercado en Suiza refuerza la necesidad de este tipo de soluciones. El país cuenta con algunos de los estándares más exigentes en reciclaje de materiales de construcción, con límites estrictos en el contenido de sulfatos y una creciente demanda de hormigón reciclado en proyectos públicos. A ello se suma la reducción de la disponibilidad de vertederos y la disminución de recursos naturales como la grava.

El problema del yeso, sin embargo, no es exclusivo del mercado suizo. La normativa europea también establece límites estrictos para los sulfatos en áridos reciclados, y diversos estudios internacionales indican que muchos materiales disponibles superan estos valores cuando se emplean métodos de separación convencionales. En este contexto, la clasificación por sensores se perfila como una tecnología clave para mejorar la calidad de los materiales reciclados y ampliar su uso en aplicaciones de mayor valor añadido, como la fabricación de hormigón.

Este tipo de soluciones se enmarca en la evolución del sector hacia modelos de economía circular, en los que los residuos de construcción se reincorporan como materias primas secundarias, reduciendo la dependencia de recursos vírgenes y minimizando el impacto ambiental de la actividad constructiva.

Deje una respuesta

Queremos saber si no eres un bot *