34 organizaciones del sector instan a la Comisión Europea a actuar ante el cierre de empresas recicladoras, los elevados costes energéticos y la creciente presión de las importaciones.

La cadena de valor europea del plástico ha reclamado a la Comisión Europea medidas urgentes para reforzar la competitividad, la circularidad y la capacidad de inversión del sector ante el deterioro de las condiciones de mercado. La petición se recoge en una carta remitida el 7 de septiembre a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y respaldada por 34 organizaciones del sector del plástico, incluidos recicladores y gestores de residuos.
Los firmantes han reafirmado seis recomendaciones estratégicas planteadas hace un año para avanzar hacia una cadena de valor del plástico más resiliente y circular en Europa. Según señalan, estas propuestas mantienen su relevancia y adquieren mayor urgencia ante la próxima presentación de la Ley de Economía Circular —Circular Economy Act—, que consideran una oportunidad para traducir los objetivos europeos de circularidad en medidas concretas.
La carta alerta del empeoramiento de la situación del sector durante el último año. Entre 2023 y el segundo trimestre de 2026, empresas de reciclaje de plásticos que representaban alrededor de 1,1 millones de toneladas de capacidad se vieron obligadas a cerrar como consecuencia de unas condiciones de mercado que los firmantes califican de insostenibles. Al mismo tiempo, la producción europea de plásticos se mantuvo estancada en 54,6 millones de toneladas en 2024, mientras que la cuota de Europa sobre la producción mundial pasó del 25% en 2006 al 12% en 2024. Las previsiones citadas en la carta apuntan a que esta participación podría reducirse hasta el 7% en 2033.
A esta situación se suman, según las organizaciones, unos costes energéticos elevados que sitúan a los operadores europeos en una posición de desventaja estructural frente a competidores internacionales y dificultan las inversiones, la innovación y la competitividad a largo plazo.
Seis prioridades para la cadena de valor
Ante este escenario, las organizaciones firmantes reclaman una actuación coordinada de la Unión Europea en torno a seis prioridades. La primera pasa por restablecer una competencia justa y promover los plásticos circulares fabricados en Europa. A ello se suma la petición de reducir los costes energéticos y facilitar que los plásticos circulares europeos puedan competir en los mercados internacionales.
El sector también reclama cerrar las lagunas existentes en los sistemas de verificación y control, garantizar la aplicación y el cumplimiento de la legislación europea, impulsar la innovación y la inversión privada y mejorar los sistemas de responsabilidad ampliada del productor (RAP) para favorecer un mercado circular en condiciones equitativas.
La carta reconoce algunos avances recientes en materia de economía circular, entre ellos los trabajos sobre criterios europeos de fin de la condición de residuo (End-of-Waste), la reactivación de la Circular Plastics Alliance y los debates sobre los códigos de nomenclatura combinada (CN). Sin embargo, las organizaciones consideran que persisten obstáculos como las importaciones a bajo precio tanto de materiales reciclados como de productos plásticos, los costes energéticos, la incertidumbre jurídica, las cargas administrativas y la fragmentación normativa.
La Ley de Economía Circular, una oportunidad para el sector
Para los firmantes, la próxima Ley de Economía Circular constituye una oportunidad clave para crear las condiciones necesarias para aumentar la inversión y la innovación y garantizar una competencia más equilibrada dentro del mercado europeo.
La industria considera que una cadena de valor del plástico competitiva y resiliente es necesaria no solo para el propio sector, sino también para avanzar en los objetivos europeos de competitividad, autonomía estratégica y circularidad. Por ello, insta a las instituciones comunitarias a aprovechar la actual ventana de oportunidad y adoptar medidas que permitan reforzar la base industrial europea, acelerar la transición hacia una economía circular y favorecer un crecimiento sostenible.







