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El polietileno de las bolsas de plástico podría ser una fuente económica de carbono para almacenar energía, pero hasta ahora los métodos utilizados resultaban costosos e ineficientes.

Bolsas de plástico
Bolsas de plástico. Foto: RESIDUOS PROFESIONAL

La contaminación de las bolsas de plástico se ha convertido en un gran problema ambiental, lo que ha llevado a algunas ciudades y países a imponer medidas impositivas o incluso prohibirlas. ¿Pero qué pasaría si las bolsas de plástico usadas se convirtieran en productos de mayor valor? Ahora, un grupo de investigadores de México y Estados Unidos ha informado sobre un nuevo método para convertir bolsas de plástico en chips de carbono que podrían usarse como ánodos para baterías de iones de litio. Los resultados de la investigación se han publicado en ACS Omega.

Muchas bolsas de plástico se usan solo una vez y luego se desechan, terminando en vertederos, océanos…, donde pueden tardar cientos de años en descomponerse. Los científicos han reconocido durante mucho tiempo que el polietileno de las bolsas de plástico podría ser una fuente económica de carbono para almacenar energía. Sin embargo, hasta ahora, los métodos para reciclar polietileno en carbono puro han sido ineficientes o han requerido procesos costosos y complejos. Esta nueva investigación propone desarrollar un enfoque más simple pero eficiente para convertir los desechos plásticos en materiales útiles que contienen carbono.

Así, los investigadores sumergieron las bolsas plásticas de polietileno en ácido sulfúrico y las sellaron dentro de un reactor solvotérmico, que calentó la muestra justo por debajo de la temperatura de fusión del polietileno. Este tratamiento hizo que se agregaran grupos de ácido sulfónico a la columna de polietileno y carbono para que el plástico pudiera calentarse a una temperatura mucho más alta sin vaporizarse en gases peligrosos. Luego, retiraron el polietileno sulfonado del reactor y lo calentaron en un horno en una atmósfera inerte para producir carbono puro. El equipo trituró el carbono en un polvo negro y lo utilizó para hacer ánodos para baterías de iones de litio. Las baterías resultantes funcionaron de manera comparable a las baterías comerciales.

Fuente:
EurekAlert

 

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