Auriculares, juguetes, cepillos de dientes eléctricos o cigarrillos electrónicos llevan baterías de litio que, tiradas con la basura, pueden arder. SOMUVA UG resume lo que publican emergencias, gestores y administraciones sobre el riesgo, el marco legal y la entrega por separado.

Crece el mercado de reciclaje de baterías de iones de litio

Para los gestores de residuos, las baterías de litio que llegan mezcladas con otros residuos son un problema de seguridad. En España, la obligación de entregarlas por separado existe desde 2008. La empresa alemana comercializadora de cigarrillos electrónicos Somuva UG ha reunido lo que dicen las fuentes oficiales sobre el riesgo, las normas y la entrega correcta.

Por qué una batería pequeña puede provocar un incendio

La Agencia de Seguridad y Emergencias Madrid 112 explica el mecanismo en su guía «Baterías seguras», actualizada en mayo de 2026. Un impacto fuerte, una perforación o el calor intenso pueden hacer que una batería se caliente con rapidez, por lo general por un cortocircuito interno. Por encima de 60 ºC, sus compuestos orgánicos inflamables se descomponen, desprenden gases y la batería se hincha hasta incendiarse. La «fuga térmica» de una celda se propaga a las adyacentes, y la batería no necesita aire externo para seguir ardiendo, porque sus componentes liberan oxígeno al descomponerse. Una batería caliente o quemada, advierte la guía, nunca debe tirarse al cubo de basura ni al contenedor municipal, porque podría arder.

En mayo de 2025, la Asociación de Empresas Gestoras de Residuos y Recursos Especiales (Asegre) informó de que había planteado a la comisaria europea de Medio Ambiente la necesidad de actuar frente al incremento de incendios en plantas de residuos provocados por baterías de litio. La Federación Española de la Recuperación y el Reciclaje (FER) cerró en julio de 2026 un proyecto de prevención de riesgos laborales con carteles y folletos sobre las baterías presentes de forma inadvertida en el flujo de chatarras.

Qué dice la normativa

Desde el 18 de agosto de 2025, el Reglamento (UE) 2023/1542 exige que las pilas y baterías lleven el símbolo de recogida separada (artículo 13, apartado 4). Su artículo 59, apartado 3, obliga a los productores de pilas y baterías portátiles, o a sus organizaciones de responsabilidad ampliada, a alcanzar índices de recogida del 45% a 31 de diciembre de 2023, del 63% a finales de 2027 y del 73% a finales de 2030.

En España, el Real Decreto 106/2008 sobre pilas y acumuladores sigue aplicándose en lo que sea compatible con el reglamento europeo. Su artículo 21 obliga a los usuarios finales a entregar las pilas y baterías usadas por los cauces establecidos, entre ellos los puntos de recogida selectiva. El proyecto de real decreto que lo sustituiría, cuya información pública terminó el 3 de septiembre de 2026, encarga a las comunidades autónomas, con las entidades locales, estudios de composición para medir qué porcentaje de pilas y baterías portátiles contienen los residuos municipales mezclados (artículo 51 del proyecto).

Pequeños aparatos como auriculares inalámbricos, cepillos de dientes eléctricos, juguetes o cigarrillos electrónicos pueden llevar la batería integrada. Para los aparatos rige el Real Decreto 110/2015 sobre residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE). Su artículo 7 obliga a los productores a marcar cada aparato con el contenedor de basura tachado con un aspa; solo de forma excepcional, por el tamaño o la función del producto, el símbolo se estampa en el envase, las instrucciones y la garantía. Según su artículo 17, los usuarios deben extraer las pilas que puedan retirarse sin un profesional; las demás se recogen con el aparato como RAEE.

La Ley 7/2022 obligó a las entidades locales a implantar, antes del 31 de diciembre de 2024, la recogida separada de los residuos domésticos peligrosos (artículo 25.2 e). Según el MITECO, los residuos de pilas y baterías con litio se consideran peligrosos (en los residuos municipales, código LER nacional 20 01 42*).

Cómo entregarlas de forma segura

Según el MITECO, las pilas y baterías usadas de los hogares se entregan en puntos de recogida selectiva, como los contenedores de pilas situados en espacios urbanos y los puntos limpios. Según el balance que Recyclia publicó en julio de 2026, su sistema colectivo Ecopilas gestionó 4.063 toneladas de pilas y baterías de uso doméstico en 2025, recogidas en una red de 53.847 puntos.

Para guardarlas en casa, la iniciativa «Recicla tus Pilas Andalucía», de la Junta de Andalucía y la Federación Andaluza de Municipios y Provincias, recomendó en octubre de 2025, guardarlas en un bote de plástico o una caja de cartón, sellados y resistentes, en un lugar fresco y seco; aislar con cinta adhesiva los polos de las pilas de 9 voltios y de las pilas de botón para prevenir cortocircuitos; manipular las pilas dañadas con guantes y aislarlas con papel absorbente o plástico.

«En unos auriculares o en un juguete la batería no se ve. El contenedor tachado con un aspa, en el aparato o, de forma excepcional, en el envase, indica que debe recogerse por separado», señala Mustafa Celik, director general de SomuvaUG.

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