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Las cuatro provincias gallegas han reducido la generación de residuos respecto a 2018, mientras que la recuperación de envases ligeros se ha visto incrementada en un 9,71%.

Interior planta Sogama

En el marco del Plan gallego de Gestión de Residuos y la Estrategia de Economía Circular, Galicia avanza en el buen camino hacia el cumplimiento de los dos grandes objetivos europeos en materia de residuos: reducir su producción e incrementar su reciclado.

Así lo evidencian los datos de Sogama correspondientes al año 2019. De las 799.454,49 toneladas de bolsa negra (basura convencional recogida a través de los contenedores verdes) recepcionadas en sus instalaciones de Cerceda en 2018, se ha bajado a las 789.014 toneladas el pasado año, lo que se traduce en un 1,31% menos, marcando una tendencia a la baja que Xunta y Sogama confían en mantener durante los próximos años a través de incentivos ambientales y económicos, reforzados con permanentes campañas de formación y concienciación social.

En este sentido, cabe recordar que, en 2019, la Sociedade Galega do Medio Ambiente aplicó una rebaja del 10% en el canon que deben abonar los ayuntamientos por el tratamiento de sus residuos, estando ésta supeditada a dos requisitos: promover la reducción de desechos en origen y el reciclaje de los envases ligeros (bolsa amarilla) y trasladar esta bonificación a los ciudadanos.

De los 295 concellos adscritos a Sogama, 224 se acogieron a esta medida, estimándose un ahorro de aproximadamente 5 millones de euros, además de los consiguientes beneficios ambientales. La reducción media de la generación de basura ha tenido lugar en las cuatro provincias gallegas.

Tal y como se anunció en el DOG del pasado 23 de enero, la Xunta de Galicia, a través de Sogama, mantiene en 2020 la rebaja del canon, en los mismos términos de 2019, abriéndola incluso a aquellos entes locales que, en su momento, no se hubiesen acogido a la misma o bien que no hubiesen dado debido cumplimiento a los condicionantes establecidos. El objetivo del gobierno autonómico es que éstos se beneficien de una segunda oportunidad, propiciando que los ciudadanos paguen menos por la gestión de sus residuos y contribuyan a proteger el medio ambiente a través de la prevención y reducción, así como de un mayor reciclaje.

RECICLAJE AL ALZA

En el caso del reciclaje de la bolsa amarilla, la evolución ha tenido un carácter ascendente durante los últimos cinco años, pasando de las 22.119,07 toneladas recibidas en la Planta de Clasificación de Sogama en 2015 a las 25.818,89 de 2018 y a las 28.326,59 toneladas de 2019.

Respecto a 2018, la recuperación de esta fracción se ha visto incrementada en un 9,71% y, si tomamos como referencia el 2015, este porcentaje sube hasta el 28,06%.

Asimismo, la compañía ha conseguido recuperar de la basura convencional más de 81.000 toneladas de materiales (acero, aluminio, vidrio, plásticos, etc) que han sido enviados a los centros recicladores, confiando en alcanzar este mismo ejercicio las 100.000 tonelaas

INNOVACIÓN TECNOLÓGICA Y COLABORACIÓN CIUDADANA

Tras la ampliación del Complejo Medioambiental de Sogama en Cerceda, esta infraestructura cuenta con una nueva planta para la recuperación de los materiales contenidos en la basura en masa. En línea con la industria 4.0 y, utilizando las tecnologías más vanguardistas, consigue segregar hasta 11 tipologías de desechos que remite a los centros recicladores para darles una nueva vida.

Con esta instalación y la remodelación de la antigua planta de reciclaje, tratamiento y elaboración de combustible, el Complejo cercedense, todo un referente a nivel mundial en términos de eficiencia, innovación y modernidad, cuenta ya con capacidad para tratar en condiciones óptimas 1 millón de toneladas anuales (un 81% más que en 2018), pudiendo recibir, si así fuese necesario, todos los desechos urbanos producidos en Galicia.

Esta mejora permitirá a Sogama seguir aumentando de forma exponencial su aportación al reciclaje y llegar este mismo año al vertido técnico cero, desviando a vertedero, única y exclusivamente, la parte de la basura que no se pueda reciclar ni valorizar energéticamente. De esta forma, Galicia se adelanta en 15 años al cumplimiento de las directrices establecidas por el Parlamento Europeo para todos los Estados miembros en 2035.

La mayor colaboración de los gallegos y la firme apuesta de esta empresa pública por la innovación tecnológica, hará posible que Galicia sea un ejemplo a seguir en economía circular: protegiendo el entorno, velando por la salud de las personas y su bienestar, y creando empleo verde de calidad.

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