Biodegradable, compostable, reutilizable, reciclable… La falta de una legislación clara sobre el etiquetado ambiental de los productos da libertad a las empresas para usar un lenguaje ambiguo y confuso, según denuncia un informe de ECOS y Rethink Plastic.

Denuncian el greenwashing en el etiquetado de los productos de plástico

Analistas de la organización internacional para la estandarización ambiental ECOS y de la alianza Rethink Plastic han examinado las afirmaciones relacionadas con el impacto medioambiental de 82 artículos con componentes o envoltorios de plástico. Los productos estudiados incluyen algunos de los que más comúnmente aparecen en las playas de toda Europa, como botellas, bolsas y cubiertos de un solo uso.

La falta de una legislación clara y específica sobre las afirmaciones «verdes» en los productos da libertad a las empresas para usar un lenguaje ambiguo, que a menudo puede ser confuso y potencialmente engañoso para los consumidores. Basta con acercarse a cualquier supermercado para encontrar un sinfín de proclamas «verdes» en productos plásticos.

Los resultados se han publicado en el estudio ‘Too good to be true? A study of green claims on plastic products’, y reflejan que muchas de esas afirmaciones son irrelevantes para abordar la crisis del plástico o se apoyan en pruebas poco sólidas. Algunas de sus principales conclusiones son:

  • El 75% de las afirmaciones examinadas eran de elaboración propia y no estaban verificadas por organizaciones terceras independientes.
  • El 49% eran potencialmente confusas para los consumidores, ya que no proporcionaban suficiente información.
  • El 46% era irrelevante para abordar la contaminación por plásticos.
  • El 26% carecía de pruebas que las acrediten y, por lo tanto, se consideraron no fiables.

La mayoría de las afirmaciones encontradas durante la evaluación se referían a las siguientes características: reutilizables, reciclables, que contienen material reciclado, biodegradables, compostables y de base ecológica (bio-based).

Los autores del estudio destacan algunos de los ejemplos encontrados que consideran más negativos:

  • Vajilla «reutilizable»: Vasos, tazas, platos y cubiertos de plástico baratos que se venden como «reutilizables» en los supermercados. Esto se debe a la falta de normas claras sobre lo que puede denominarse reutilizable. Los analistas concluyeron que se necesitan definiciones y criterios claros sobre qué hace que los artículos de plástico sean reutilizables.
  • Botellas biodegradables: Publicitar botellas biodegradables puede ser contraproducente y además es irrelevante para el medioambiente, según el estudio. Las botellas de bebidas ya se reciclan ampliamente, y es preferible por tanto que se produzcan con materiales reciclables en lugar de promover la biodegradabilidad.
  • Ropa biodegradable: Se trata de productos que dicen ser biodegradables en vertedero. Estos productos, sin embargo, estarían incentivando el modelo de consumo lineal de comprar, usar y tirar.

A la vista de sus conclusiones, los autores piden a los responsables políticos que actúen para reducir drásticamente el «greenwashing» -o lavado verde-, y ofrecen cuatro recomendaciones para poner fin a las afirmaciones «verdes» poco fiables:

  • Eliminar las definiciones ambiguas en la legislación y las normas
  • Establecer normas claras en la legislación sobre qué se puede afirmar en los envases y qué no.
  • Reforzar la aplicación de la legislación y las sanciones contra el “greenwashing”.
  • Hacer que los productos sostenibles sean la norma y no la excepción.

Para Mathilde Crêpy, responsable de programa en ECOS – Environmental Coalition on Standards, «las empresas deben innovar en soluciones reales y proporcionar información honesta. Al realizar este análisis hemos encontrado muchas soluciones falsas con las que las marcas persuaden a los consumidores de que están actuando por el medioambiente cuando no es así. No resolveremos la crisis del plástico con etiquetados verdes artificiales».

Por su parte, Justine Maillot, coordinadora de políticas de la alianza Rethink Plastic, pide a los responsables de la UE que «actúen con celeridad para poner fin a la dañina y creciente ola de declaraciones ecológicas no reguladas, y hacer que las empresas rindan cuentas. Prohibir la información poco fiable, irrelevante y confusa es un componente clave para que los consumidores puedan elegir con conocimiento de causa, y para prevenir realmente la contaminación por plástico y lograr una economía verdaderamente circular».

 

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