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Cada año, la UE importa unos 6 millones de toneladas de fosfatos, cuando buena parte de esa cantidad podría sustituirse por fertilizantes obtenidos a partir de lodos de depuración, residuos biodegradables, harina de carne y huesos o estiércol.

Aprovechar los residuos como fertilizantes permitiría sustituir el 30% de los abonos que se importan en la UE
Los residuos orgánicos pueden aprovecharse como fertilizantes

La Comisión Europea prepara un nuevo reglamento para fomentar la reutilización como fertilizantes agrícolas de los residuos orgánicos que ahora se eliminan como residuos, lo que implica un doble coste económico y medioambiental.

Es una de las primeras medidas de Bruselas dentro de los amplios objetivos que preconizan potenciar la llamada economía circular, que busca reutilizar y reciclar al máximo los recursos disponibles. La Comisión estima que “las oportunidades de mercado de las empresas que producen fertilizantes orgánicos son significativa”», ya que hoy en día “sólo el 5% de los biorresiduos se reciclan”.

Se calcula que si se reciclasen más biorresiduos podrían sustituir hasta el 30% de los abonos inorgánicos que ahora se importan y son extraídos de minas u obtenidos en plantas químicas.

Cada año, la UE importa unos 6 millones de toneladas de fosfatos, cuando buena parte de esa cantidad (quizá del orden del 30%) podría sustituirse mediante su obtención a partir de lodos de depuración, residuos biodegradables, harina de carne y huesos o estiércol.

La normativa facilitará también el comercio entre países miembros de estos fertilizantes reciclados.

Fuente:
Las Provincias

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