Oficialmente inaugurada el pasado 21 de abril en Ginsheim‑Gustavsburg (Alemania), la nueva instalación constituye la primera línea de clasificación de baterías de STADLER y establece un nuevo referente para la clasificación segura, de alta calidad y a escala industrial de flujos complejos de baterías domésticas.
STADLER Anlagenbau ha suministrado una de las plantas de clasificación de baterías domésticas más avanzadas de Europa para Saubermacher y Meinhardt Städtereinigung en Ginsheim‑Gustavsburg, cerca de Maguncia (Alemania).
El proyecto reunió a STADLER, weeeSwiss Technology, filial del Grupo STADLER especializada en tecnologías de reciclaje de RAEE y desarrollo de procesos, y METZEN Industries, responsable de la sección de reciclaje, el sistema de control y conformidad CE. Esta combinación de competencias permitió desarrollar para Saubermacher, actor clave del sector europeo del reciclaje de baterías, una solución integrada casi llave en mano a un nivel que ningún otro proveedor podía ofrecer.
Gracias a la colaboración previa entre weeeSwiss y METZEN en otros proyectos, se desempeñó un papel decisivo en la definición del concepto global del sistema y en garantizar una integración fluida a lo largo de todas las etapas del proceso. Desde las primeras fases de diseño hasta la instalación y la puesta en marcha, los equipos trabajaron de forma estrecha para abordar los retos de manera estructurada y eficiente. “La comunicación fue siempre profesional, abierta y eficiente, lo que permitió tratar los retos con rapidez y eficacia”, afirma Andrea Zirkl, ingeniera de procesos y directora de proyecto en Saubermacher.
La instalación marca un hito significativo para STADLER, weeeSwiss y el sector del reciclaje de baterías: es la primera línea de clasificación de baterías dedicada de STADLER y, al mismo tiempo, fija un nuevo referente para el tratamiento fiable y de alta calidad de flujos complejos de baterías domésticas a escala industrial. Con una capacidad de procesamiento de hasta 100 toneladas de baterías domésticas al día, se posiciona como referencia clave para la clasificación de baterías a gran escala en Europa.
Tal como explica Jochen Apfel, CEO de weeeSwiss Technology: “Este proyecto representa un paso importante para STADLER en su entrada en el sector del reciclaje de baterías y demuestra cómo la combinación de experiencia en procesos y de ingeniería mecánica puede ofrecer soluciones integradas para aplicaciones altamente exigentes”.
El endurecimiento del marco regulatorio y la creciente presión del mercado están redefiniendo el panorama del reciclaje de baterías en Europa. El Reglamento de Baterías de la UE fija objetivos ambiciosos, entre ellos tasas de recogida del 63% en 2027 y del 73% en 2030 para las baterías portátiles, así como elevados objetivos de recuperación de materiales críticos como litio, cobalto y níquel. A medida que los volúmenes de baterías siguen en aumento y las composiciones de los materiales se vuelven más complejas, surge una necesidad clara de soluciones de clasificación altamente controladas y a escala industrial.
Para responder a este contexto cambiante, Saubermacher invirtió en una planta específica de clasificación de baterías domésticas diseñada para elevar el rendimiento hasta 5 toneladas por hora y reducir de forma significativa la clasificación manual. Según explica Andrea Zirkl: “Vemos una necesidad clara de soluciones capaces de tratar flujos de entrada heterogéneos garantizando la seguridad y la calidad del material. Esta instalación es un paso decisivo para prepararnos ante el crecimiento futuro del mercado y la evolución normativa”.
Al cerrar la brecha entre los sistemas de recogida y el reciclaje posterior, la planta proporciona un pretratamiento fiable y escalable y facilita la recuperación eficiente de materiales valiosos.
Una solución segura, robusta y escalable
Diseñar una instalación capaz de manejar todo el espectro de baterías domésticas supuso un reto técnico considerable. El flujo de entrada abarca desde pilas de botón muy pequeñas hasta baterías de mayor tamaño procedentes de dispositivos como herramientas inalámbricas o bicicletas eléctricas, cada una con formas, químicas y requisitos de seguridad diferentes. Garantizar un manejo seguro durante todo el proceso fue, por lo tanto, una consideración prioritaria.
La planta se diseñó para operar en un espacio reducido, de modo que resultó imprescindible un sistema totalmente cerrado con flujo de material controlado y transporte sellado a fin de minimizar riesgos como incendios o exposición a productos químicos. Se prestó especial atención al diseño de los sistemas de alimentación y transporte para asegurar un manejo cuidadoso de las baterías durante todo el proceso, lo que evita daños o posibles riesgos de seguridad. La sección de reciclaje se concibió como un entorno completamente sellado, con estructuras de acero inoxidable que cumplen estrictos requisitos de seguridad y contención.
El flujo principal de material de la planta está formado por baterías AlMn (alcalino‑manganeso) y ZnC (zinc‑carbono), que se trasladan directamente a la instalación de reciclaje posterior de METZEN. Las baterías NiMH se separan y se envían a una línea de procesamiento específica, mientras que las baterías basadas en litio y otros tipos especiales se retiran por completo y se preclasifican para su tratamiento externo.
Para afrontar estos retos, STADLER desarrolló un concepto a medida que combina un diseño mecánico robusto con tecnologías de clasificación avanzadas. La instalación procesa residuos mixtos de baterías y los separa de forma totalmente automática en fracciones claramente definidas: baterías AA y AAA, pilas de botón, baterías C, D y de bloque, baterías basadas en litio, fracciones NiCd y NiMH, así como paquetes de baterías y materiales secundarios como vermiculita. Una combinación de tolvas, canales vibratorios, cribado, separación magnética y sistemas de clasificación por rayos X permite una clasificación precisa por tipo y química de la batería. Además, la planta integra tres sistemas de clasificación basados en sensores que permiten clasificar por química; se trata de un enfoque pionero a escala industrial.
Esta configuración genera flujos de salida constantes y bien definidos, entre ellos níquel, manganeso, cobre, zinc y aluminio, adecuados para los procesos de reciclaje posteriores y mantiene estrictas normas de seguridad en toda la operación.
Una colaboración orientada a la solución
La decisión de Saubermacher de asociarse con STADLER se basó no solo en la experiencia técnica, sino también en la capacidad de desarrollar de forma conjunta un nuevo proceso de clasificación de baterías domésticas adaptado a una aplicación completamente nueva. “Seleccionamos a STADLER por su amplia trayectoria en soluciones de clasificación complejas y su disposición a participar en una colaboración orientada a la solución”, explica Andrea Zirkl. “Lo que los distinguió fue su capacidad para traducir nuestros requisitos en un concepto viable de clasificación de baterías y responder a exigencias de proyecto muy específicas y técnicamente complejas”.
Al tratarse del primer proyecto conjunto, la colaboración exigió un alto grado de alineación y confianza entre todas las partes implicadas, con el objetivo claro de reducir la clasificación manual y aumentar la eficiencia operativa.
Este enfoque colaborativo resultó decisivo para entregar con éxito una instalación pionera dentro del plazo previsto y supone un paso importante para que STADLER amplíe sus capacidades en el sector del reciclaje de baterías.
Impulsar la economía circular
En un ámbito más amplio, la instalación desempeña un papel clave en el avance de los objetivos de la economía circular y en el refuerzo de la infraestructura europea de reciclaje de baterías. Al permitir la separación precisa por tipos y químicas, la planta genera flujos de salida constantes y bien definidos y mejora la calidad del material de entrada para los procesos de reciclaje posteriores.
La nueva instalación procesa baterías y logra la recuperación eficiente de materiales valiosos como níquel, manganeso, cobre, zinc y aluminio, lo que reduce la dependencia de materias primas vírgenes y favorece un uso más sostenible de los recursos. Al mismo tiempo, la planta garantiza que los residuos de baterías se gestionen de forma controlada, segura y conforme a la normativa, un requisito esencial en un contexto de crecientes exigencias regulatorias y medioambientales.
Desde la perspectiva de Saubermacher, la planta representa un paso decisivo para impulsar la clasificación de baterías a gran escala y establecer procesos de pretratamiento sólidos, a escala industrial, para flujos de material cada vez más heterogéneos. Su diseño integrado, que combina múltiples etapas de proceso con un firme énfasis en la seguridad y en el manejo controlado del material, la posiciona como una solución orientada al futuro en un mercado en rápida evolución.
“Proyectos como este demuestran que las soluciones de clasificación avanzadas se están convirtiendo en un facilitador clave de la economía circular. Al combinar tecnología, experiencia en procesos y colaboraciones sólidas como la nuestra con METZEN, ayudamos a nuestros clientes a prepararse para flujos de reciclaje cada vez más complejos en el futuro”, concluye Jochen Apfel.








