Un nuevo método de reciclaje químico desarrollado en la Universidad de Bath reduce el consumo energético y mantiene la calidad del material, abriendo la puerta a una verdadera circularidad del PMMA.

Investigadores de la Universidad de Bath (Reino Unido) han desarrollado un innovador método para el reciclaje químico de plásticos acrílicos que podría transformar la gestión de este material a escala global. La técnica permite reciclar el polímero sin pérdida de calidad y con un impacto ambiental significativamente menor que los procesos actuales.
El acrílico, conocido comercialmente como Perspex o Plexiglas y fabricado a partir de polimetilmetacrilato (PMMA), es uno de los plásticos más utilizados en el mundo, con una demanda anual de alrededor de tres millones de toneladas. Se emplea en múltiples aplicaciones, desde componentes de automoción hasta pantallas y materiales de construcción.
Frente al reciclaje mecánico tradicional —basado en triturar o fundir el plástico—, que provoca degradación progresiva y pérdida de transparencia, el nuevo método apuesta por una vía química más eficiente. La técnica emplea luz ultravioleta en condiciones sin oxígeno para descomponer el PMMA en sus monómeros originales.

Uno de los principales avances radica en la reducción de la temperatura necesaria para el proceso, que se sitúa entre 120 y 180 °C, muy por debajo de los 350-400 °C requeridos en tecnologías como la pirólisis. Esta disminución supone un importante ahorro energético y mejora la viabilidad industrial del reciclaje.
Además, el proceso logra tasas de conversión superiores al 95% y permite recuperar más del 70% del monómero original, que puede purificarse y reutilizarse para producir nuevos materiales con calidad equivalente al producto virgen.
“Con los métodos actuales, intensivos en energía e ineficientes, la necesidad de tecnologías de reciclaje más limpias y eficaces nunca ha sido mayor”, señala Jon Husband, investigador del Instituto de Sostenibilidad y Cambio Climático (ISCC) de la Universidad de Bath. “Este trabajo aborda directamente dos de los principales problemas del reciclaje de plásticos: los altos costes energéticos y la baja calidad del material resultante”.
Los resultados de la investigación se han publicado recientemente en la revista Nature Communications.
Según los investigadores, este enfoque supera algunas de las principales limitaciones del reciclaje actual, tanto en términos económicos como ambientales, al evitar la obtención de materiales de menor valor y prolongar el ciclo de vida del plástico.
En la misma línea, Simon Freakley, coautor del trabajo, subraya que “el desarrollo de nuevos métodos de reciclaje químico es clave porque permite convertir los residuos en materiales completamente nuevos, en lugar de productos de menor calidad destinados a su eliminación”.
A diferencia de otros desarrollos recientes, el método de la Universidad de Bath utiliza disolventes más sostenibles, lo que refuerza su potencial como solución industrial escalable y respetuosa con el medio ambiente.
Aunque por el momento el sistema se ha probado a pequeña escala, el equipo continúa trabajando para optimizar su eficiencia y facilitar su aplicación a nivel industrial. De consolidarse, esta tecnología podría suponer un paso decisivo hacia la circularidad real de los plásticos acrílicos.







