Una investigación sobre varias marcas internacionales de ropa revela que las prendas de poliéster reciclado liberan hasta un 55% más de micropartículas de plástico que las de material virgen.
El poliéster ha transformado profundamente la industria de la moda en las últimas décadas, facilitando una producción masiva de prendas de bajo coste y corta vida útil, con el consiguiente aumento de residuos y contaminación. Sin embargo, una nueva investigación advierte de que la principal estrategia ambiental adoptada por el sector podría estar intensificando el problema de los microplásticos.
Más de un centenar de marcas de moda promueven el uso de poliéster reciclado procedente de botellas de plástico como una solución para reducir la huella ambiental del sector. Firmas como Adidas, H&M, Puma o Patagonia han sustituido en gran medida el poliéster virgen por material reciclado en sus colecciones, en el marco de compromisos de sostenibilidad y de iniciativas sectoriales.
No obstante, un estudio publicado recientemente por la organización sin ánimo de lucro Changing Markets Foundation revela que el poliéster reciclado libera, de media, un 55% más de partículas de microplásticos durante el lavado que el poliéster virgen. Además, las fibras desprendidas son aproximadamente un 20% más pequeñas, lo que incrementa su capacidad de dispersión en el medio ambiente y su potencial impacto sobre los ecosistemas y la salud humana.
Según los investigadores, un solo ciclo de lavado puede liberar hasta 900.000 fibras microplásticas. Estos contaminantes se han detectado ya en todos los entornos —suelo, aire, agua y organismos vivos—, incluso en regiones remotas, y en diversos órganos del cuerpo humano, donde se asocian a un número creciente de problemas de salud.
El análisis se basó en una muestra limitada de prendas —camisetas, tops, vestidos y pantalones cortos— de cinco grandes marcas internacionales: Adidas, H&M, Nike, Shein y Zara. Aunque los autores subrayan que los resultados ofrecen solo una estimación de los niveles de contaminación, destacan que se trata del primer estudio comparativo entre marcas en relación con la liberación de microplásticos. Todas ellas figuran entre los mayores productores y consumidores de tejidos sintéticos a nivel mundial.
De acuerdo con los datos del estudio, las prendas de poliéster de Nike presentaron los niveles más elevados de desprendimiento de microfibras, tanto en su versión virgen como reciclada. El poliéster reciclado de la marca liberó más de 30.000 fibras por gramo de tejido, casi cuatro veces más que H&M y más de siete veces más que Zara. La investigación se publica pocos días después de que Nike fuera sancionada en el Reino Unido por prácticas de greenwashing, según informaciones aparecidas en la prensa.
Las prendas de Shein mostraron un comportamiento distinto: el poliéster reciclado y el virgen liberaron microplásticos a un ritmo similar. Changing Markets apunta a la posibilidad de que algunas prendas etiquetadas como recicladas estén fabricadas en realidad con poliéster virgen, una práctica que, según la organización, estaría ampliamente extendida en las cadenas de suministro del sector.
Desde la fundación, su responsable de campañas, Urska Trunk, sostiene que el impulso al poliéster reciclado ha servido para “maquillar” la creciente dependencia de la moda de los materiales sintéticos, sin abordar las causas estructurales del problema. A su juicio, las soluciones pasan por reducir progresivamente la producción de fibras sintéticas y evitar el desvío de botellas de plástico, un material altamente reciclable, hacia prendas de usar y tirar.
El informe se suma a las críticas de organizaciones ambientales que ya cuestionaban la eficacia del reciclaje textil. Actualmente, los sistemas de reciclaje de prendas de poliéster solo permiten procesar alrededor del 2% del material reciclado, mientras que el sector de bebidas reutiliza las botellas de plástico de forma reiterada y compite con la industria de la moda por esta materia prima. Al mismo tiempo, el uso de poliéster virgen sigue creciendo a tal ritmo que la proporción de poliéster reciclado en el mercado global se redujo el pasado año, en un contexto de sobreproducción y aumento de los residuos textiles.








