La capacidad global instalada supera ya los 640 millones de toneladas anuales, según un estudio de ecoprog. En Europa el foco se desplaza hacia la renovación de instalaciones ya existentes.

El número de plantas de valorización energética de residuos (Waste-to-Energy, WtE) continuó aumentando en 2025 a escala mundial, aunque el mercado chino muestra signos de desaceleración tras años de fuerte expansión. Así lo indica un estudio actualizado de la consultora alemana ecoprog sobre la evolución del mercado global de este sector hasta 2034.
Según el informe, a finales de 2025 había más de 3.100 plantas de tratamiento térmico de residuos no reciclables en funcionamiento en todo el mundo, con una capacidad conjunta superior a 640 millones de toneladas anuales. En comparación con el año anterior, la capacidad neta aumentó en aproximadamente 16 millones de toneladas. Durante el ejercicio se pusieron en marcha nuevas instalaciones con una capacidad total cercana a los 18 millones de toneladas anuales, y se retiraron algo menos de 2 millones de toneladas de capacidad.
El mayor incremento volvió a registrarse en China, con más de 12 millones de toneladas adicionales de capacidad. No obstante, esta expansión no oculta la actual ralentización del mercado nacional. Tras el año récord de 2021, cuando se inauguraron 190 plantas con una capacidad conjunta de unos 64 millones de toneladas anuales, gran parte de las grandes ciudades del litoral oriental ya cuentan con capacidad suficiente o incluso sobredimensionada. A ello se suma que las dificultades económicas y el aumento del reciclaje están reduciendo la disponibilidad de residuos para alimentar estas instalaciones.
Esta situación plantea un doble desafío para los principales actores del sector en China, muchos de los cuales operan simultáneamente como constructores y operadores de plantas: por un lado, disminuyen los nuevos proyectos y, por otro, escasea el volumen de residuos necesario para mantener la actividad de las instalaciones existentes.
Fuera de China, el mercado asiático está ganando dinamismo, especialmente en países como Indonesia, Tailandia y Filipinas. También se observa un aumento del número de proyectos en Asia Central, por ejemplo en Uzbekistán. Según ecoprog, este impulso responde en gran medida al deterioro de la gestión de residuos en varios países y al avance de políticas e instituciones destinadas a mejorarla. Asimismo, la expansión internacional de desarrolladores chinos está contribuyendo a abrir nuevos mercados.
En Europa, el crecimiento del parque de instalaciones continúa, aunque a un ritmo mucho más moderado. En 2025 la capacidad aumentó en torno a 300.000 toneladas anuales: las nuevas plantas, con 1,2 millones de toneladas de capacidad, se vieron compensadas por el cierre de instalaciones que sumaban cerca de 900.000 toneladas.
Esta evolución refleja que en Europa la sustitución y modernización de plantas de valorización energética de residuos ya existentes está adquiriendo mayor relevancia que la construcción de nuevas instalaciones. No obstante, el estudio señala que 2025 fue un año atípico y prevé un repunte de nuevos proyectos en los próximos años, especialmente en el sur y el este del continente, donde aún se necesita capacidad de valorización energética para reducir el vertido de residuos y cumplir la legislación comunitaria.
Paralelamente, la actual fase de modernización apenas está comenzando en países como Alemania, mientras que en Francia el proceso se encuentra más avanzado. De acuerdo con las previsiones de ecoprog, en los próximos años podrían entrar en funcionamiento nuevas líneas de incineración o líneas modernizadas con una capacidad conjunta de entre dos y cuatro millones de toneladas anuales.







