Si se superan los valores límite, los Estados miembros deben tomar medidas para reducir el nivel de PFAS y proteger la salud pública, al tiempo que informan a la población.
En virtud de las nuevas normas que entraron en vigor ayer, los Estados miembros deberán controlar, de manera armonizada, los niveles de sustancias perfluoroalquílicas y polifluoroalquílicas (PFAS) en el agua potable para garantizar el cumplimiento de los nuevos valores límite de la UE establecidos en la Directiva sobre el agua potable refundida.
También deberán informar a la Comisión de los resultados de este control. Esto incluye datos sobre los casos en que se superan los valores límite, los incidentes y las excepciones concedidas.
El nuevo sistema de notificación es más sencillo que el de la anterior Directiva sobre el agua potable y reduce la cantidad de datos que deben comunicarse. Es la primera vez que se aplica un control sistemático de las PFAS en el agua potable en la UE.
Si se superan los valores límite, los Estados miembros deben tomar medidas para reducir el nivel de PFAS y proteger la salud pública, al tiempo que informan a la población. Estas medidas pueden incluir el cierre de pozos contaminados, la incorporación de etapas de tratamiento para eliminar los PFAS o la restricción del uso de los suministros de agua potable mientras se mantenga el rebasamiento.
Esto contribuye directamente a un objetivo clave de la Estrategia de Resiliencia Hídrica: el derecho al agua potable segura. También responde al llamamiento de la estrategia para que se adopten medidas urgentes para hacer frente a los contaminantes que amenazan las fuentes de agua potable de Europa.
En 2024, con el fin de apoyar un seguimiento coherente en toda la UE, la Comisión publicó unas directrices técnicas sobre los métodos analíticos para medir la presencia de PFAS en el agua potable.
Estas directrices se basan en una evaluación técnica y socioeconómica y se elaboraron en estrecha consulta con los Estados miembros. En ellas se establecen los métodos más adecuados para controlar los PFAS en virtud de la Directiva refundida.
Según explicó Jessika Roswall, comisaria de Medio Ambiente, Resiliencia Hídrica y Economía Circular Competitiva, «La contaminación por PFAS es una preocupación creciente para el agua potable en toda Europa. Con los límites armonizados y el control obligatorio ahora en vigor, los Estados miembros disponen de las normas y herramientas necesarias para detectar y abordar rápidamente los PFAS con el fin de proteger la salud pública».







