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Bajo el lema “100% Sustainably Sourced – how to make it happen?” (Fuentes 100% sostenibles – ¿cómo hacerlo posible?), el pasado mes de junio tuvo lugar en Bruselas un evento organizado por Alliance for Beverage Cartons and the Environment, Unilever y WWF, en el que se debatieron diversos aspectos relacionados con el salto de la actual economía lineal a una economía circular, en la que las empresas gestionen de manera eficaz sus residuos y reabsorban los materiales utilizados en sus productos cuando estos llegan al final de su vida útil.

Debate en torno a la sostenibilidad de las fuentes de suministro
El debate tuvo lugar en el marco de la semana verde europea. Foto: WWF

En este encuentro se destacó la especial relevancia que cobra en este sentido la sostenibilidad de las cadenas de suministro, en un planeta en el que los recursos naturales son cada vez más escasos. Así, una de las cuestiones esenciales de cara al próximo decenio es: ¿cómo vamos a proporcionar alimento, vivienda, ropa y transporte a 2.000 millones de personas más en los próximos 20-30 años sin rebasar los límites ecológicos del planeta?

Actualmente, en Europa consumimos los recursos naturales equivalentes a 2,8 planetas como la Tierra. Seguir en la misma línea que hasta ahora no es ya una opción. Hoy, más que nunca, se necesitan soluciones innovadoras y medidas adecuadas para mitigar el impacto de una creciente demanda de recursos naturales.

Como destacó uno de los organizadores al comienzo del debate, “tenemos que usar nuestros diferentes canales, formas de conocimientos, enfoques y herramientas para promover el abastecimiento sostenible (…) creando un modelo de negocio viable”. Sin embargo, entre el público en general, todavía existe la noción de que las consideraciones económicas y las medidas ambientales no siempre son compatibles.

Solo cuando se alcance una masa crítica, el abastecimiento de fuentes sostenibles tendrá sentido comercial. Entonces serán posibles los productos sostenibles a precios aceptables.

En este sentido, Willem-Jan Laan, director de comunicación externa de Unilever, una de las principales empresas mundiales del sector alimentario, destacó: “Para nosotros, los productos sostenibles tienen perfecto sentido comercial. Pero se deben cumplir ciertas condiciones. Para producir productos sostenibles necesitamos una verdadera fuente de materias primas sostenibles de calidad. El cambio transformacional en la cadena de suministro, esencial para lograr un abastecimiento sostenible, solo ocurrirá si hay suficiente masa crítica. Solo cuando se alcance esa masa crítica, el abastecimiento de fuentes sostenibles tendrá sentido comercial. Entonces serán posibles los productos sostenibles a precios aceptables”.

La pregunta, entonces, surge sola: ¿cómo conseguir ese cambio transformacional? “Mediante la compra verde por parte de los organismos públicos”, argumenta Richard Holland, de la organización ecologista WWF. Las instituciones públicas consumen gran cantidad de bienes y servicios. Por tanto, pueden contribuir a crear suficiente demanda como para ofrecer a las fuentes sostenibles esa masa crítica. Si las autoridades públicas compran verde, desde los alimentos hasta el transporte, desde las maderas tropicales a los servicios de limpieza, ayudarán a crear la demanda necesaria para asegurar el suministro suficiente a precios razonables.

Los consumidores

Pero, ¿qué hay de los consumidores? ¿Les importa? ¿Están listos para pagar por productos sostenibles? ¿O solo miran el precio?

Cada vez más, los consumidores requieren de sus empresas de confianza que actúen responsablemente y ofrezcan opciones sostenibles.

Según argumentó uno de los asistentes al encuentro, productos sostenibles y precios razonables no son necesariamente contradictorios. Un ejemplo son los vegetales producidos localmente. Estos productos normalmente conllevan menos costes de transporte, conservación y almacenamiento. Pero incluso si los precios para algunos tipos de productos sostenibles fueran ligeramente superiores, en muy pocos casos los consumidores están dispuestos a pagar un precio más alto.

Los consumidores están dispuestos a comprar productos sostenibles si confían en el producto y en el productor. Pueden confiar más en los valores que se asocian con una marca fuerte y de alta calidad que en el etiquetado de los productos. Y lo que es más, los clientes requieren cada vez más de sus empresas de confianza que actúen responsablemente y ofrezcan opciones sostenibles.

Certificación y transparencia

¿Y cómo crear esa confianza en el consumidor? Mario Abreu, director de gestión medioambiental de Tetra Pak, destaca la necesidad de “estándares claros y comprensibles”. Por contra, hoy el consumidor se pierde fácilmente en la actual jungla de certificados, logos y etiquetas, y es incapaz de tomar decisiones verdaderamente informadas.

John Bazill, representante de la Comisión Europea en el debate, reafirmó la utilidad de programas de certificación creíbles y adecuados, y destacó que mientras la mayoría de estos programas son no gubernamentales, existen algunos ejemplos de programas de certificación regulados a nivel de la UE, como los de biocombustibles o los de agricultura ecológica.

Sin embargo, para llegar a disponer de un conjunto creíble de programas de certificación, queda trabajo por hacer. Richard Holland (WWF) mostró su deseo de que en los próximos años se produzca una serie de fusiones entre programas de certificación. Un desarrollo positivo en este sentido, como un pequeño número de certificaciones claras y consistentes, es un paso esencial hacia una mejor y más funcional información al consumidor.

En un mercado globalizado, los criterios de sostenibilidad pueden ser usados de manera incorrecta y sus contenidos pueden ser cuestionados.

Los participantes en el debate destacaron que en los últimos cinco años la certificación se ha convertido en algo cada vez más corriente, con programas muy conocidos como FSC (Forest Stewardship Council), para la gestión forestal sostenible, que crece a un ritmo del 6% anual, así como el desarrollo de nuevos programas. Tetra pak, por ejemplo, participa en ASI (Aluminium Stewardship Initiative), un estándar que define los principios y criterios de actuación en las áreas de gobernanza y prácticas sociales y medioambientales a lo largo de la cadena de valor del aluminio, desde las minas de bauxita hasta el reciclaje. O el aceite de palma sostenible, que se certifica bajo los estándares del RSPO (Roundtable on Sustainable Palm Oil).

Todos estos programas son iniciativas alentadoras, pero, ¿estos programas de certificación no están creando problemas a la UE y sus empresas de base biológica en el comercio mundial? En un mercado globalizado, los criterios de sostenibilidad pueden ser usados de manera incorrecta y sus contenidos pueden ser cuestionados. Y los mayores costes derivados de altos estándares pueden minar la competitividad de las empresas europeas.

Ante semejante dilema, los expertos se mostraron de acuerdo en que resulta crucial aplicar un enfoque internacional en esta materia, y que los estándares medioambientales solo conseguirán resultados si son respaldados internacionalmente e incluidos en los acuerdos de comercio global. La Comisión Europea también parece ser consciente de los riesgos, sabiendo que los motivos proteccionistas siempre acechan en ambos sentidos.

John Bazill (Comisión Europea) confirmó a este respecto que las cláusulas de sostenibilidad en los acuerdos comerciales bilaterales de la UE son jurídicamente vinculantes. Los más recientes acuerdos comerciales de la UE incluyen ya la obligación de que las partes cumplan los acuerdos medioambientales multilaterales. Esto supone un enorme paso hacia el suministro sostenible.

Bazill destacó, sin embargo, que los estándares de sostenibilidad pueden representar una carga relativamente pesada para los pequeños productores y podría ser visto como discriminatorio por los países en desarrollo. Por lo tanto, un objetivo común debería ser desarrollar cláusulas en los acuerdos comerciales que ayuden a abordar estos temas.

También se pidió que la UE usara los millones de euros que destina a subsidios agrícolas para promover productos de alta calidad que cumplan los más elevados criterios de sostenibilidad.

En este sentido, la UE puede ayudar a desarrollar el nivel necesario de suministro de materias primas procedentes de fuentes sostenibles. Para algunos de los presentes en el debate, no hacer uso de estos medios financieros supondría una oportunidad perdida.

Condiciones para un suministro sostenible

Volviendo al punto de partida, ¿cómo crear las condiciones necesarias para un suministro sostenible? Hubo un acuerdo generalizado de que cualquier estrategia en esta dirección debe mantener un equilibrio entre los aspectos medioambientales y económicos, con una creciente concienciación y promoción de la sostenibilidad pero de manera económicamente viable, como punto de partida. Y los incentivos al mercado –tanto del suministro como de la demanda– combinados con unas claras “reglas de juego” que permitan la igualdad y eviten distorsiones entre países, industrias o productores son también cuestiones esenciales.

Las empresas pueden y deben liderar este proceso hacia una economía circular, dado que la escasez de materias primas llevará a unos precios cada vez más altos.

Esto requiere una importante acción por parte de los políticos y legisladores. Además se debe trabajar en programas de certificación ambiental mejores y más creíbles, incluir cláusulas de sostenibilidad en los acuerdos internacionales de comercio y promover la compra pública verde. Todo ello puede ayudar a conseguir el cambio que buscamos.

Las empresas pueden y deben liderar este proceso, dado que la escasez de materias primas llevará a unos precios cada vez más altos. Esto podría dañar su línea de flotación si no disponen de alternativas sostenibles. Pero tanto los gobiernos como la Comisión Europea deben asumir su cuota de responsabilidad creando planes y legislación que respalde estos objetivos de suministro sostenible. Y las ONG tienen un importante papel que interpretar, sensibilizando a la sociedad, por un lado, y actuando como guardián de las autoridades públicas y gestores políticos.

Para terminar, todos los participantes coincidieron en que el tiempo del modelo productivo y de consumo basado en tomar-fabricar-usar-tirar ha llegado a su fin, y que el suministro de bienes y servicios a partir de fuentes sostenibles es el futuro. En conclusión, para que esto ocurra y avancemos hacia una economía circular real, necesitamos:

  • Asegurar una oferta y demanda suficiente.
  • Establecer estándares ambiciosos que favorezcan la transparencia en las prácticas de suministro y abastecimiento.
  • Luchar por la igualdad de condiciones.
  • Unas políticas y legislación adecuadas y realistas en la UE.

Este artículo es una traducción y adaptación del informe «100% Sustainably Sourced – how to make it happen?», de ACE, Unilever y WWF.

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