BIR advierte de que esta metodología distorsiona la medición del carbono, penaliza el uso de material reciclado y puede socavar la confianza en el acero verde.

Tras las recientes declaraciones de Recycling Europe en torno a esta misma cuestión, ahora es la Oficina Internacional del Reciclaje (BIR, por sus siglas en inglés) la que ha manifestado su oposición a la metodología conocida como “sliding scale” (escala deslizante) en la clasificación del acero verde, al considerar que introduce incentivos contrarios a la descarbonización y a la economía circular.
En una declaración institucional, la federación —que representa a más de 30.000 empresas del sector en 72 países— advierte de que algunas comunicaciones recientes que defienden este enfoque como impulsor del reciclaje resultan “engañosas” y pueden contribuir a legitimar procesos productivos con altas emisiones.
El debate se produce en un contexto en el que la siderurgia representa aproximadamente el 8% de las emisiones globales y cerca del 30% de las emisiones industriales. Aunque no existe una definición única de “acero verde”, el concepto se asocia generalmente a producciones con baja o casi nula intensidad de carbono.
Según BIR, el sistema “sliding scale” introduce un doble criterio en función del uso de chatarra reciclada. De este modo, instalaciones con menor contenido de material reciclado —y, por tanto, mayores emisiones de CO₂— pueden seguir siendo clasificadas como productoras de acero verde. A juicio de la organización, esto genera un “incentivo perverso” que favorece procesos más intensivos en carbono frente a aquellos que incorporan mayores volúmenes de material reciclado.
La entidad sostiene que este enfoque carece de solidez científica y credibilidad ambiental, al debilitar la relación entre las emisiones reales y las declaraciones de sostenibilidad. En su opinión, la adopción de este sistema en normativas o mercados podría inducir a error a responsables políticos, inversores y consumidores, erosionando la confianza en las certificaciones de acero verde.
Asimismo, BIR rechaza que el “sliding scale” incentive el reciclaje, y afirma que, por el contrario, diluye los beneficios ambientales asociados al uso de contenido reciclado al permitir compensar mayores emisiones mediante factores de ajuste.
La organización reitera su compromiso con la descarbonización del sector siderúrgico, incluyendo la transformación de la producción primaria, y defiende la necesidad de establecer estándares basados en datos verificables de intensidad de carbono. En este sentido, considera que las clasificaciones de acero verde deben reconocer las diferencias entre las rutas de producción primaria y secundaria y evitar metodologías homogéneas que distorsionen estos procesos.
Finalmente, BIR insta a los responsables políticos y a los actores del sector a desarrollar marcos regulatorios transparentes, comparables y científicamente sólidos, que contribuyan tanto a la reducción efectiva de emisiones como al impulso de una economía del acero verdaderamente circular.







