La Fundación CEMA ha presentado el informe “La aportación del sector cementero a la simbiosis industrial”, en el que también analiza la disponibilidad futura de residuos que puedan ser aprovechados en la fabricación de cemento.

Simbiosis industrial en la industria cementera

La industria cementera española ha valorizado material y energéticamente más de 57 millones de toneladas de residuos procedentes de 88 sectores de actividad entre 2004 y 2019, según el informe “La aportación del sector cementero a la simbiosis industrial”. elaborado por la Fundación Laboral del Cemento y el Medio Ambiente (Fundación CEMA) en colaboración con el Institut Cerdà, y que fue presentado la semana pasada en el Colegio de Ingenieros de Caminos de Madrid.

El sector cementero lleva casi dos décadas explorando este tipo de interconexión de los procesos industriales con casi 90 sectores empresariales, que abarcan actividades tan diversas como agroalimentación, madera, textil, petroquímica, minera, siderúrgica, papelera, etc. Esto le ha permitido optimizar sinergias hasta convertirse en uno de los mayores recicladores de residuos minerales de nuestro país y líder en valorización energética. En total, ha reintroducido en el circuito económico casi 60 millones de toneladas de residuos, que abarcan desde residuos de demolición, hasta espuma de azucarera, pasando por un largo etcétera de cenizas, escorias metálicas, lodos, arcillas…

Solo en 2019 (último año con datos disponibles en el estudio), se valorizaron más de dos millones de toneladas de residuos, la mayoría materialmente (1,4 Mt). Todo esto supone un ahorro en emisiones estimado de casi un millón de toneladas de CO2 equivalente, y un ahorro económico potencial de 115 millones de euros en toda la cadena de gestión de los residuos, al no enterrarlos en vertederos.

Disponibilidad futura de residuos

En el estudio se ha llevado a cabo también una estimación de la disponibilidad futura de cada flujo de residuo analizado en cada caso.

En relación con la recuperación material de residuos, la previsible reducción de las cenizas volantes, escorias para crudo y yeso artificial procedentes de las centrales térmicas de carbón, materiales relevantes para la fabricación de clínker, podrán ser sustituidas por otros tipos de residuos. Se espera, además, que otros flujos de residuos aumenten en los próximos años, como son los de construcción y demolición, estériles de minería, lodos con carbonato de la industria papelera, o silicatos de hierro de la termometalurgia del cobre.

En lo que a valorización energética respecta, y como consecuencia de los límites que fija la Comisión Europea para depositar residuos municipales en vertedero -un máximo del 10% en el año 2035, frente al 50% actual de nuestro país-, se espera un fuerte crecimiento en el uso de CDR (combustibles derivados de residuos).

Aprovechar el potencial valorizador del sector cementero

El acto contó con una mesa redonda a la que asistieron representantes de varios sectores vinculados a la actividad de simbiosis industrial desarrollada desde la industria cementera y que incidieron en la necesidad de disponer de un marco legislativo circular, incrementar las alianzas entre sectores y aprovechar al máximo el potencial de las fábricas de cemento para valorizar material y energéticamente residuos y evitar así su envío a vertederos

Participaron la directora de Desarrollo e Innovación de SIGNUS (neumáticos), Leticia Saiz; el director general de SIGRAUTO (vehículos fuera de uso), Manuel Kindelán; el presidente de la Asociación española de reciclaje de residuos de construcción y demolición, Ignacio Tertre; y el director de Innovación de Simetría Grupo y vocal del comité de normalización de combustibles sólidos recuperados CTN-301 de Aenor, Francisco José Vea.

La clausura de la jornada corrió a cargo de la subdirectora General de Economía Circular del MITECO, Margarita Ruiz Saiz-Aja. Participaron también en el acto la secretaria de Sostenibilidad de CCOO del Hábitat, Sonia Silva; el secretario Sector Construcción y Minería de UGT-FICA, Sergio Estela; el director general de OFICEMEN, Aniceto Zaragoza, el director gerente de la Fundación CEMA, Dimas Vallina; y el director del Área de Sostenibilidad del Institut Cerdà, Miguel Hernández, que fue el encargado de presentar el estudio.

 

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