La 15ª reunión del Grupo de Trabajo de Composición Abierta abordará la semana que viene en Ginebra los desafíos derivados del comercio internacional de residuos y preparará propuestas para la próxima Conferencia de las Partes de 2027.

Próxima reunión del Convenio de Basilea
Foto de Gaurav Ranjitkar en Pexels

El Convenio de Basilea celebrará del 23 al 26 de junio de 2026 en Ginebra (Suiza) la decimoquinta reunión de su Grupo de Trabajo de Composición Abierta (OEWG-15), órgano encargado de revisar las políticas técnicas y operativas destinadas a fortalecer la aplicación del tratado internacional sobre el control de los movimientos transfronterizos de residuos peligrosos y su eliminación.

Adoptado en 1989, el Convenio de Basilea se ha consolidado como el único acuerdo global jurídicamente vinculante que exige el procedimiento de Consentimiento Fundamentado Previo (PIC, por sus siglas en inglés) para las exportaciones de residuos peligrosos y prohíbe su envío desde países industrializados hacia países en desarrollo. Su relevancia ha aumentado en los últimos años debido al crecimiento del comercio internacional de residuos electrónicos, plásticos y otros materiales potencialmente tóxicos, cuyos impactos incluyen la contaminación de ecosistemas marinos y costeros, el deterioro de la calidad del agua y riesgos para la salud ambiental.

Uno de los principales asuntos que analizará el OEWG-15 será la aplicación de las enmiendas introducidas en los últimos años para reforzar el control sobre los residuos electrónicos y plásticos. Entre las cuestiones previstas figura una propuesta presentada por Noruega en marzo de 2026 para modificar determinados aspectos de las enmiendas sobre residuos plásticos aprobadas en 2019. La iniciativa busca aclarar la interpretación de algunas categorías de residuos y abordar la práctica creciente de declarar determinados envíos de materiales plásticos como “productos” con el fin de evitar las obligaciones de notificación y consentimiento previstas por el Convenio.

La reunión también dedicará una atención especial al creciente comercio mundial de textiles y ropa usada. Siguiendo el mandato de la decimoséptima Conferencia de las Partes (COP-17), celebrada en 2025, los participantes examinarán posibles medidas para hacer frente a un flujo comercial que se ha multiplicado por siete en las últimas tres décadas. Diversos estudios apuntan a que una parte significativa de estos materiales no es apta para la reutilización ni el reciclaje, terminando finalmente en vertederos. Además, el aumento de las fibras sintéticas en los productos textiles plantea preocupaciones relacionadas con la presencia de sustancias químicas potencialmente peligrosas y la generación de microplásticos durante su degradación.

Además de estas cuestiones, el OEWG-15 abordará propuestas para mejorar el funcionamiento del procedimiento PIC, así como la actualización de directrices técnicas sobre contaminantes orgánicos persistentes (COP), residuos electrónicos, baterías de plomo-ácido, otras baterías al final de su vida útil, neumáticos usados y mercurio.

La agenda incluye igualmente el desarrollo de orientaciones prácticas para la elaboración de inventarios de residuos, la revisión de los documentos de notificación y movimiento utilizados en el marco del Convenio, la implantación de herramientas electrónicas para la gestión de estos procedimientos, el avance del Programa de Alianzas del Convenio de Basilea y la cooperación con organismos internacionales como la Organización Mundial de Aduanas y la Organización Marítima Internacional.

Las conclusiones y recomendaciones que surjan de la reunión serán elevadas a la decimoctava Conferencia de las Partes (COP-18), prevista para abril de 2027, donde podrían traducirse en nuevas medidas regulatorias para reforzar la gestión internacional de los flujos de residuos.

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