La gestión de los residuos municipales fue uno de los ejes centrales del encuentro donde se destacó cómo los hábitos de separación en origen influyen directamente en el rendimiento del sistema y en los costes de gestión que deben asumir los ayuntamientos.
La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) y Ecovidrio, el único SCRAP especializado en vidrio que gestiona sobre el terreno la recogida selectiva y da respuesta a la sostenibilidad de los envases de vidrio desde su origen, celebraron ayer la jornada ‘La contribución ciudadana en el reciclaje de envases’, un encuentro que reunió a consumidores, expertos y representantes de administraciones locales para reflexionar sobre el papel de la ciudadanía en la separación selectiva de residuos, así como sobre la gestión y los retos de los residuos municipales.
El encuentro arrancó con una bienvenida a cargo de Gustavo Samayoa, consejero del Consejo Económico y Social, quien puso en valor la implicación de los consumidores en la mejora de los hábitos de reciclaje destacando la importancia de seguir promoviendo espacios de diálogo y participación que contribuyan a una gestión de residuos más eficiente y sostenible.
A continuación, Sandra Anguiano, directora de Asuntos Públicos de Ecovidrio, contextualizó los principales desafíos actuales del reciclaje. Durante su intervención, incidió en la necesidad de seguir avanzando en la corresponsabilidad de todos los agentes implicados —ciudadanos y hostelería, administraciones públicas, industria envasadora y cadena de valor— como elemento imprescindible para cumplir con los objetivos.
En este marco, Anguiano subrayó la importancia de reforzar las acciones de sensibilización como herramienta estratégica para impulsar cambios de comportamiento sostenidos, facilitando a los ciudadanos información clara y accesible sobre la correcta separación de residuos. “Es fundamental que los ciudadanos comprendan cómo funciona el sistema y qué papel desempeñan en él. En Ecovidrio lo sabemos bien: más de tres décadas de campañas de concienciación han sido clave para movilizar el compromiso ciudadano, permitiendo alcanzar con dos años de antelación el objetivo europeo del 70% de reciclado de envases de vidrio”, ha señalado.
Gestión de los residuos municipales
La gestión de los residuos municipales fue uno de los ejes centrales del encuentro donde se destacó cómo los hábitos de separación en origen influyen directamente en el rendimiento del sistema y en los costes de gestión que deben asumir los ayuntamientos.
En este marco, tuvo lugar una mesa de debate con responsables municipales, en la que participaron Mariano Pérez Picazo, técnico de Medioambiente de la Mancomunidad del Valle Norte de Lozoya, y María Jesús Medina Iglesias, jefa del Área de Limpieza Urbana de Torrejón de Ardoz. Ambos compartieron sus experiencias en la gestión local de los residuos, abordando los retos operativos y la organización de los distintos flujos de recogida.
Durante el debate, se puso de relieve la necesidad de que los ciudadanos comprendan mejor cómo se gestionan los residuos y qué costes implica cada sistema. En este sentido, se diferenció entre la recogida de la fracción resto, cuyos costes recaen en gran medida sobre las entidades locales y la ciudadanía, y la gestión de materiales como los envases de vidrio, cuyos costes de movilización, recogida y tratamiento son financiados íntegramente por las más de 6.000 empresas envasadoras a través de entidades como Ecovidrio.
El papel clave de la divulgación y la participación ciudadana
La sesión incluyó también un espacio participativo con consumidores, conducido por Gemma Gómez, comunicadora y creadora de contenido, que permitió trasladar estos retos a un formato cercano y práctico. A través de esta dinámica, los asistentes pudieron resolver dudas sobre la correcta separación de residuos y comprobar, en tiempo real, su nivel de conocimiento en materia de reciclaje de envases de vidrio.
La jornada concluyó con un cierre institucional de la mano de Ileana Izverniceanu, directora de Relaciones Institucionales y Comunicación de OCU, quien reivindicó la necesidad de seguir reforzando el conocimiento de los consumidores en materia de reciclaje y economía circular, así como de impulsar una mayor corresponsabilidad de todos los actores implicados en la transición hacia modelos de consumo más sostenibles, en línea con el reto europeo de alcanzar una tasa de reciclaje del 60% de los residuos municipales en 2030.








