Esta empresa barcelonesa fabrica muebles ecodiseñados para niños que, una vez que estos crecen, las familias pueden devolver para su restauración y reutilización, recibiendo a cambio un reembolso económico o un descuento para nuevas compras.

Economía circular para el mobiliario infantil

La industria del mueble es una de las grandes olvidadas en la lucha contra el cambio climático, a pesar de ser responsable de toneladas de residuos voluminosos difíciles de gestionar. La estadística es alarmante: mientras que un árbol tarda décadas en capturar el carbono y madurar, el mobiliario infantil denominado “fast-furniture”, fabricado con baja calidad, tiene una vida de apenas tres años antes de acabar, mayoritariamente, en vertederos o incineradoras.

Ante este panorama, nace Circulari, una iniciativa de impacto positivo que ha logrado cerrar el círculo con una propuesta de valor basada en estrategias de economía circular. Y es que a diferencia de otras marcas que se autodenominan sostenibles por simple el hecho de utilizar madera como materia prima, esta empresa con sede en Barcelona apuesta por un sistema pionero basado en la remanufacturación para multiplicar los ciclos de vida de cada mueble ecodiseñado.

El sector del mueble genera en la UE más de 10 millones de toneladas de desechos anuales. El modelo Circulari ataca esta ineficiencia convirtiendo el coste de gestión de residuos en una oportunidad de fidelización.

Economía circular para el mobiliario infantil
Los fundadores de la empresa en su taller de restauración de muebles

Así, su sistema permite a las familias devolver el mueble tras su uso. «Evitamos la generación de residuos porque, para nosotros, el mueble nunca es un residuo, es un banco de materiales», explican Carlos Jiménez y Àlex Ros, fundadores del proyecto. Al recuperar la cuna o la cama, evitan la tala de nuevos árboles para fabricar una nueva unidad y ahorran la energía intensiva del procesamiento de materias primas vírgenes, así como el impacto del fin de vida útil en vertederos o incineradoras.

¿Cómo funciona el sistema? La innovación de Circulari no es solo estética, sino logística. Las familias adquieren piezas fabricadas en madera maciza, y cuando el niño crece y el mueble ya no es necesario, la familia puede activar la devolución. Circulari se encarga de la recogida y, tras una verificación, abona a la familia el 30% del valor original en crédito para adquirir la siguiente etapa de mobiliario o un reembolso directo del 15%.

Una vez recuperado, el mueble viaja de nuevo al taller de Àlex en Begues, Barcelona. Allí, lejos de ser tratado como un residuo, es sometido a un proceso artesanal de restauración (lijado, barnizado con productos al agua no tóxicos y reajuste de piezas) hasta dejarlo indistinguible de uno nuevo.

De esta forma, cada mueble de Circulari que entra en el circuito de circularidad es una victoria contra la cultura del «usar y tirar». La empresa invita a las familias a pasar de ser consumidores pasivos a participantes activos de un cambio de paradigma: la economía circular real, tangible y con impacto directo en el futuro que dejaremos a nuestros hijos.

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