Las nuevas normas, adoptadas en el marco del Reglamento de Ecodiseño, buscan reducir los residuos textiles y reforzar la economía circular.

La Comisión Europea adoptó ayer nuevas medidas para impedir la destrucción de prendas de vestir, accesorios y calzado no vendidos en la Unión Europea. Las normas se enmarcan en el Reglamento de Ecodiseño para Productos Sostenibles (ESPR) y tienen como objetivo reducir la generación de residuos, limitar el impacto ambiental y favorecer condiciones equitativas para las empresas que aplican modelos de negocio más sostenibles.
Según los datos recogidos por la Comisión, cada año se destruye en Europa entre el 4% y el 9% de los textiles no vendidos antes de llegar a utilizarse. Esta práctica genera alrededor de 5,6 millones de toneladas de emisiones de CO₂, una cifra comparable a las emisiones netas totales de Suecia en 2021.
Para hacer frente a esta situación, el ESPR introduce la obligación de que las empresas informen sobre los productos de consumo no vendidos que eliminan como residuos, así como una prohibición expresa de destruir prendas de vestir, accesorios y calzado no vendidos. Las medidas se concretan en un acto delegado y un acto de ejecución adoptados junto con la decisión.
El acto delegado establece excepciones específicas y justificadas en las que se permitirá la destrucción de estos productos, como por motivos de seguridad o daños en los artículos, mientras que las autoridades nacionales serán responsables de supervisar su cumplimiento. Por su parte, el acto de ejecución introduce un formato normalizado para la divulgación de datos sobre los volúmenes de productos no vendidos que se desechan, requisito que será aplicable a partir de febrero de 2027.
La Comisión señala que, como alternativa a la eliminación de existencias, las empresas pueden mejorar la gestión del stock y las devoluciones, así como explorar opciones como la reventa, la remanufacturación, la donación o la reutilización.
La prohibición de destrucción de ropa, accesorios y calzado no vendidos se aplicará a las grandes empresas a partir del 19 de julio de este mismo año, mientras que las empresas medianas deberán cumplirla en 2030. Las obligaciones de divulgación ya se aplican a las grandes empresas y se extenderán a las medianas en ese mismo año.
En relación con estas medidas, la comisaria de Medio Ambiente, Resiliencia Hídrica y Economía Circular Competitiva, Jessika Roswall, afirmó que «el sector textil está liderando la transición hacia la sostenibilidad, pero todavía existen retos. Las cifras sobre residuos muestran la necesidad de actuar. Con estas nuevas medidas, el sector textil podrá avanzar hacia prácticas sostenibles y circulares, al tiempo que reforzamos nuestra competitividad y reducimos nuestras dependencias».
La Comisión recuerda que la destrucción de productos no vendidos constituye una práctica extendida, con un impacto económico y ambiental significativo, y destaca el papel central del ESPR para impulsar productos más duraderos, reutilizables y reciclables en el mercado europeo.







