El informe “What a Waste 3.0” advierte de brechas críticas en recogida y tratamiento, especialmente en países de renta baja, y reclama acelerar la transición hacia modelos circulares.

El Banco Mundial advierte de que la generación mundial de residuos sólidos urbanos podría aumentar un 50% de aquí a 2050, pasando de 2.560 millones de toneladas en 2022 a 3.860 millones, si no se adoptan medidas estructurales. Así lo recoge el informe What a Waste 3.0, que analiza la evolución global del sector y sus principales desafíos.
El crecimiento demográfico, la urbanización acelerada, el aumento de la renta y los cambios en los patrones de consumo están impulsando un incremento de residuos que supera la capacidad de gestión de muchos sistemas locales, especialmente en países en desarrollo.
Desigualdades marcadas en generación y gestión
El informe destaca una fuerte desigualdad en la distribución de los residuos urbanos a nivel global. Los países de renta alta, que representan el 16% de la población mundial, generan el 29% de los residuos, con los mayores niveles per cápita. Por su parte, los países de renta media-alta concentran el 42% del total, mientras que los de renta baja apenas generan el 4%.
Estas diferencias se reflejan también en los sistemas de recogida. Mientras que las economías de renta alta alcanzan tasas cercanas al 100%, en los países de renta baja solo se recoge el 28% de los residuos generados. En regiones como África subsahariana, la recogida apenas llega al 31%.
Las disparidades son aún más acusadas en el tratamiento. En los países de renta alta, prácticamente la totalidad de los residuos se gestiona en instalaciones controladas, cumpliendo los estándares internacionales. En contraste, solo el 3% de los residuos en países de renta baja recibe un tratamiento adecuado, predominando vertederos incontrolados y la quema abierta.
A nivel global, los residuos orgánicos constituyen la mayor fracción, con un 38% del total, lo que plantea retos específicos para su recogida separada y tratamiento, especialmente fuera de los países más desarrollados.
Presión financiera sobre los sistemas municipales
La gestión de residuos urbanos representa, de media, el 6% de los presupuestos municipales, con un peso mayor en países de menor renta. A pesar de este esfuerzo, muchas ciudades no logran cubrir la totalidad del servicio ni recuperar costes operativos.
El informe señala que los ingresos por tasas suelen ser insuficientes, especialmente en economías emergentes, donde las tarifas pueden situarse en torno a 10 dólares por hogar al año, frente a más de 500 dólares en países de renta alta. Esta brecha contribuye a déficits estructurales de financiación y a la persistencia de carencias en infraestructuras.
Oportunidades en la economía circular y financiación climática
Pese al escenario de presión creciente, el Banco Mundial subraya que el sector ofrece oportunidades relevantes en términos de creación de empleo, innovación y desarrollo económico, especialmente si se adoptan enfoques de economía circular.
El informe destaca el potencial de instrumentos como los mercados de carbono para atraer inversiones en tecnologías de tratamiento —como la captura de biogás o el compostaje— que contribuyan a reducir emisiones de gases de efecto invernadero.
En este contexto, el organismo insiste en la necesidad de acelerar las inversiones, mejorar la gobernanza y reforzar los sistemas de datos y seguimiento. De lo contrario, advierte, las brechas actuales podrían ampliarse, incrementando los costes ambientales, sanitarios y económicos asociados a una gestión inadecuada de los residuos.







