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Un proyecto desarrollado en el sur de la provincia de Córdoba permitirá valorizar la fracción orgánica de los residuos municipales para producir biogás y generar electricidad.

Gracias a este proyecto se aprovecharán los residuos orgánicos generados en los hogares para producir energía eléctrica
Vista de la planta de biogás, que se estrenará próximamente. Foto: INTA

La nueva legislación ambiental en la provincia argentina de Córdoba indica que cada departamento debe gestionar los residuos en un solo lugar ubicado estratégicamente. En el sur de Córdoba, el municipio de Huinca Renancó es el que se hace cargo de la basura de todo el departamento. Así, junto con la Federación de Cooperativas Federadas Limitadas (Fecofe), la Cooperativa Eléctrica de Huinca Renancó (CEHR) y el apoyo del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), trabajan para obtener electricidad y biofertilizantes a partir del aprovechamiento de la fracción orgánica de los residuos sólidos urbanos y de los de frutas y verduras procedentes del Mercado Concentrador.

El sur de Córdoba es una zona que no cuenta con gas natural, por lo que la demanda de energía eléctrica es la mayor de la región. Para Oscar Saliba, intendente de Huinca Renancó, “este esquema de transformación de residuos en electricidad es un modelo innovador porque incluye a los residuos domiciliarios y a la materia orgánica de los 11 municipios que integran la comunidad regional de General Roca, lo que es bastante”.

El proyecto, que comprende el tratamiento de los residuos domiciliarios de más de 35.000 vecinos, busca producir energía sin contaminar el medio ambiente. “Nuestro objetivo es que la separación de los residuos se haga en cada uno de los hogares, y para eso trabajamos en campañas de concientización en las escuelas”, dijo Saliba, quien agregó que “como primera medida, los edificios que pertenecen al municipio realizan la clasificación de la basura”.

Será importante concienciar a la población de la importancia de separar residuos en el hogar para su posterior aprovechamiento

De acuerdo con Isaías Ghio, presidente de Fecofe, el proyecto se enfocará en el tratamiento de la FORSU (Fracción Orgánica de Residuos Sólidos Urbanos) más los desechos de frutas y verduras provenientes del mercado concentrador, sumado a la incorporación de sorgo biomásico, que en este caso es producido como un cultivo energético.

“Nuestro objetivo es generar, en una primera etapa, más de 120 kWh de energía eléctrica que servirá para abastecer a toda la red de alumbrado público de la localidad de Huinca Renancó”, señaló Ghio, quien explicó que en la segunda fase del proyecto prevén aumentar la potencia a más de 300 kWh: “El excedente se podría volcar a la red domiciliaria o quizás a una industria”.

En la provincia “existen muchas localidades en las que los residuos domiciliarios son un problema, sobre todo por el impacto ambiental que tienen los rellenos sanitarios”, expresó el presidente de Fecofe. “Esperamos que esta iniciativa sea replicable y, para eso, deben involucrarse las organizaciones, los municipios y los ciudadanos”, explica Ghio, quien reconoce imaginar “un futuro donde cada pueblo tenga un esquema de transformación de los residuos”.

La planta

En un tanque de más de 2.000 metros cúbicos, la planta de biogás –próxima a inaugurarse– recibirá más de 1.500 toneladas al año de residuos sólidos urbanos, más de 300 de desperdicios del mercado concentrador de frutas y hortalizas y 800 de sorgo biomásico.

La bioenergía puede ser una solución al límite de desarrollo que tiene esta región del país por falta de recursos energéticos

Guido Casanovas, uno de los socios del Grupo IFES (Innovaciones para un Futuro Energético Sustentable), explicó que el proceso de digestión se realiza a través de la descomposición biológica anaeróbica que transforma la materia orgánica en biogás: “El gas que se genera en esa descomposición sube mediante un sistema de cañerías, es depurado, llega a un compresor y luego a grupos electrógenos que lo transforman en energía eléctrica y térmica”. “El calor permite que el biodigestor funcione siempre a la misma temperatura, a unos 37 °C”, explica Casanovas.

Además de los residuos orgánicos, el biodigestor requerirá añadir unas 800 toneladas al año de sorgo. “Estamos en una zona en la que las precipitaciones no son muy frecuentes, por lo que los rendimientos de los cultivos se vuelven erráticos”, indicó Marcela Genero, técnica del INTA, y aclaró: “Esto determinó que el cultivo de sorgo es el más estable y factible para lograr buenos resultados”.

En este sentido, Genero señaló que el trabajo del INTA estuvo enfocado en la evaluación de cuatro cultivos que, además de adaptarse a la región, “tienen que tener alto contenido de azúcar para generar energía a partir de la fermentación anaeróbica”.

Una solución energética

Según Marcos Bragachini, del INTA Manfredi (Córdoba), “la bioenergía puede ser una solución inmediata al límite de crecimiento o desarrollo que tiene una gran región del país por falta de energía, ya sea aprovechando residuos pecuarios, urbanos o agroindustriales o generando cultivos energéticos para ese fin”. En este sentido, “el acceso a la energía en las zonas rurales es fundamental para impulsar el desarrollo agrícola y regional”, aseguró Bragachini.

La iniciativa cordobesa se plantea como una de las soluciones al problema de los vertederos a cielo abierto. En esta primera etapa, la separación de la basura se realiza en destino, pero para un mejor funcionamiento de la planta, es importante concienciar a la población sobre la importancia de separar residuos en el hogar para su posterior aprovechamiento. El beneficio principal de este proyecto es que “se deja de contaminar tanto el agua como el suelo de la zona, no se generan más olores ni se entierran los residuos”, reflexionó Casanovas, y aseguró: “La energía en este proyecto es un subproducto”.

Fuente:
INTA

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