La nueva campaña de la organización busca promover la reutilización y la compra de segunda mano, además de visibilizar el papel de la economía social en la gestión de residuos textiles.
La asociación de entidades de inserción sociolaboral y gestión de residuos AERESS va a lanzar una nueva campaña de sensibilización destinada a visibilizar el impacto social y ambiental del consumo de ropa y a fomentar alternativas más responsables entre la ciudadanía. La iniciativa se difundirá a partir del próximo 16 de marzo a través de redes sociales y distintos contenidos digitales.
La campaña pretende invitar a la reflexión sobre las consecuencias de la denominada moda rápida, un modelo de consumo caracterizado por la producción y adquisición acelerada de prendas. Entre los impactos asociados destacan el elevado consumo de recursos naturales, las emisiones de gases de efecto invernadero y la creciente generación de residuos textiles.
Según los datos difundidos por la organización, la industria textil es responsable de aproximadamente el 20% de la contaminación mundial del agua y de cerca del 10% de las emisiones globales de carbono. Asimismo, el lavado de prendas sintéticas genera en torno al 35% de los microplásticos que acaban en los océanos. A ello se suma que el 87% de las fibras textiles termina incinerado o en vertederos al final de su vida útil.
El incremento del consumo también se refleja en Europa. En la Unión Europea, el consumo de textiles pasó de 17 kilogramos por persona en 2019 a 19 kilogramos en 2022, lo que equivale, según la organización, a incorporar cada año al armario una maleta grande de ropa nueva.
La campaña incluirá la publicación periódica de datos clave, un cuestionario interactivo y contenidos prácticos orientados a promover hábitos de consumo más sostenibles. Entre las recomendaciones que se trasladan a la ciudadanía figuran reducir la compra de ropa, optar por prendas de segunda mano, alargar la vida útil de las prendas mediante su cuidado y reparación, y donar la ropa que ya no se utiliza para facilitar su reutilización.
La iniciativa también busca poner en valor el trabajo de La Recuperadora y de las entidades que integran AERESS, dedicadas a la recogida, clasificación y reutilización de ropa usada. Estas actividades se desarrollan en plantas especializadas donde las prendas se preparan para su reutilización o reciclaje.
Además del impacto ambiental, la organización destaca la dimensión social de este modelo. Los ingresos generados por la gestión y reutilización de textiles se reinvierten en programas de inserción sociolaboral. Según AERESS, por cada 1.000 toneladas de ropa recogida se crean alrededor de 30 puestos de trabajo vinculados a la economía social.
Emma Erwin, técnica de proyectos de AERESS, subraya la importancia de este tipo de iniciativas para fomentar cambios en los hábitos de consumo. “Ver cómo los participantes de un cuestionario sobre el impacto de la ropa tomaban conciencia de sus efectos demuestra la importancia de concienciar sobre opciones más sostenibles”, señala.








