El desarrollo integra residuos textiles, conchas marinas y resina natural en un nuevo material cerámico aplicado ya en un espacio comercial de Madrid.

Convierten residuos textiles en azulejos
Las placas obtenidas a partir de residuos textiles se han instalado en una de las tiendas de Ogoza Fashion

El estudio español WIM Studio ha desarrollado un nuevo material a partir de residuos textiles del grupo Ogoza Fashion, en una iniciativa orientada a la valorización de residuos y su reincorporación a nuevos usos constructivos y decorativos.

El proyecto se basa en la transformación de prendas y restos de tejido que han alcanzado el final de su vida útil dentro del proceso productivo del grupo textil. A partir de estos materiales, el estudio ha creado RTS, un acabado de base cerámica que se presenta en formato de placas o azulejos y que puede integrarse en espacios comerciales.

El material desarrollado combina diferentes flujos de residuos y materias primas de origen natural. Entre sus componentes se encuentra el fraccionado textil procedente de excedentes de Ogoza Fashion, así como carbonato cálcico obtenido de conchas marinas recuperadas de la industria conservera gallega mediante agentes de reciclaje locales.

A ello se suma colofonia —resina natural de pino— extraída en entornos rurales en el marco del proyecto Dríada Vida, que emplea el método tradicional conocido como Pica al Vuelo Martín para la obtención de resina sin dañar el arbolado. Según la información facilitada por la empresa, la formulación busca reducir el impacto ambiental asociado tanto a la extracción de materias primas como a la gestión de residuos.

Desde la perspectiva de la gestión de residuos, la iniciativa plantea un modelo de simbiosis industrial al integrar subproductos textiles y residuos marinos en una aplicación de mayor valor añadido, priorizando la reutilización de flujos ya existentes y minimizando nuevas entradas de materiales vírgenes.

Aplicación en punto de venta

El proyecto ya se ha materializado en una de las tiendas del grupo, ubicada en la calle Jorge Juan 5 de Madrid, donde se han instalado 30 planchas de 1,35 x 1,05 metros, que cubren una superficie de 41,46 m² mediante placas fabricadas a partir de los propios excedentes textiles de la compañía.

El desarrollo y la fabricación de las placas se realizan íntegramente en el taller-laboratorio de WIM Studio, donde el equipo trabaja en la investigación y prototipado de materiales a partir de residuos de difícil reciclaje, entre ellos fibras sintéticas o subproductos industriales.

Circularidad y exigencias regulatorias

La iniciativa se enmarca en un contexto de creciente presión regulatoria en materia de reciclaje y responsabilidad ampliada del productor en el sector textil. En este sentido, el proyecto muestra una posible vía para la valorización interna de residuos textiles, alineada con los principios de economía circular y con las futuras obligaciones europeas en materia de recogida separada y reciclaje de textiles.

Más allá de su aplicación concreta, el caso evidencia el potencial de los residuos textiles posindustriales como recurso para nuevos materiales de construcción y diseño, ampliando las opciones de tratamiento frente a soluciones tradicionales como el vertedero o la valorización energética.

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