Investigadores de la King Abdullah University of Science and Technology trabajan en la valorización de algas para obtener fibras textiles, compuestos alimentarios, bioestimulantes y compuestos para la industria farmacéutica.
La King Abdullah University of Science and Technology (KAUST), en Arabia Saudí, está convirtiendo las algas no explotadas del Mar Rojo en productos comerciales, generando empleo local, apoyando la economía circular y contribuyendo a una pesca más sostenible. La iniciativa se desarrolla a través de KAUST Beacon Development (KBD), la división de consultoría de la universidad, en colaboración con la empresa Coastline Company, con actividad en Thuwal y Rabigh, donde también se realiza la recolección adicional de algas.
Cada año, entre septiembre y febrero, grandes floraciones de la alga Sargassum llegan a las costas del Mar Rojo. Los municipios suelen depositarlas en vertederos para mantener las playas limpias para el turismo, o bien dejarlas en la costa, donde al descomponerse liberan gas sulfuro de hidrógeno con un fuerte olor a huevo podrido, representando un riesgo ambiental y sanitario.
Aprovechamiento de la Sargassum
Según el Dr. Claudio Fuentes Grünewald, director del programa de algas de KAUST, el trabajo de KBD busca identificar biomasa marina no utilizada y transformarla en materiales para la agricultura, la alimentación, los textiles y otras industrias.
“Existe una oportunidad masiva en Arabia Saudita para aprovechar las algas marinas”, afirma Grünewald, señalando que las aplicaciones comerciales más prometedoras incluyen la producción de materias primas textiles; alginato, un polisacárido soluble en agua para la industria alimentaria; bioestimulantes que mejoran la absorción de nutrientes y la resistencia de los cultivos, y fucoidanos, compuestos naturales con propiedades antioxidantes, antivirales, antiinflamatorias y terapéuticas.
El proceso de KAUST permite extraer primero el alginato y luego utilizar el material restante para obtener otros productos de valor, aplicando un enfoque de “biorrefinería”. Según los investigadores, este modelo también contribuye a la captura de carbono, ayudando a mantener el CO₂ dentro del ciclo natural y reducir su liberación a la atmósfera.

De la biomasa marina a la moda sostenible
El proyecto ha dado lugar a una colaboración con la Saudi Fashion Commission y la empresa española Pyratex, para convertir la Sargassum en fibras textiles totalmente trazables y sostenibles. La iniciativa, presentada en el Misk Global Forum, utiliza algas del Mar Rojo junto con algodón orgánico para producir fibras de lyocell, avanzando hacia una cadena de valor textil circular basada en algas, con potencial para apoyar a comunidades costeras y diversificar la economía saudí.
“El contenido natural de carbohidratos y celulosa de la Sargassum la convierte en candidata ideal para la producción de tejidos”, explica Grünewald. La investigación ha identificado las especies más adecuadas para esta aplicación y proporcionado los datos bioquímicos necesarios para su transformación en hilos.
Beneficios ambientales y oportunidades locales
La recolección de algas también genera beneficios ecológicos y económicos para las comunidades costeras. Al ofrecer ingresos a pescadores locales y reducir la presión sobre la pesca durante los meses de cosecha, se permite la recuperación de los ecosistemas marinos. Grünewald subrayó que la Sargassum es abundante a lo largo de toda la costa saudí del Mar Rojo, desde Neom hasta Jazan, con millones de toneladas potencialmente disponibles.
Además del aprovechamiento de biomasa silvestre, KBD ha desarrollado un sistema controlado de estanques artificiales (raceways) para cultivar algas a gran escala bajo condiciones controladas, que permite su posterior cosecha y procesamiento para alimentación animal, bioremediación y otros usos.
Próximos pasos
La siguiente fase del Red Sea Seaweed Project se centra en la optimización de materiales, incluyendo el suministro de polvo de Sargassum finamente molido para pruebas mecánicas y reológicas, con el objetivo de alcanzar un 50% de inclusión en fibras textiles. Además, se elaborará una guía pública para facilitar la identificación de especies por parte de las comunidades locales, incentivando la recolección sostenible.
“El futuro de la industria de algas en Arabia Saudita es muy prometedor”, concluye Grünewald. La producción local de alginato, actualmente importado de China, podría permitir la autosuficiencia del Reino, generar una nueva corriente de exportación y abrir un sector industrial de alto valor a lo largo de la costa del Mar Rojo.








