El dictamen de los científicos consultados por la CE aconseja también desarrollar normas de ensayo y certificación adecuadas para estos biomateriales, así como proporcionar a los usuarios información clara sobre su uso y eliminación.

Nuevo dictamen científico de la CE sobre plásticos biodegradables
Los plásticos biodegradables no se distinguen fácilmente de los convencionales y pueden colarse en su flujo de residuos, entorpeciendo su reciclaje. Foto: RESIDUOS PROFESIONAL

Existe una creciente demanda mundial de materiales muy duraderos, ligeros y versátiles, como el plástico. Esto ha provocado un aumento de la cantidad de residuos plásticos, lo que provoca daños y contaminación en los ecosistemas terrestres y marinos. Los plásticos biodegradables podrían ser parte de la solución a este problema, pero también presentan algunos desafíos.

El Grupo independiente de Asesores Científicos Principales (GCSA) de la Comisión Europea ha emitido un dictamen científico sobre la biodegradabilidad de los plásticos en entornos abiertos. En su informe, el GCSA ofrece recomendaciones para evaluar qué aplicaciones específicas de los plásticos biodegradables ofrecen posibles beneficios medioambientales con respecto a los plásticos convencionales.

Los expertos señalan que la biodegradabilidad no solo depende de las propiedades del propio material plástico, sino también de las condiciones ambientales. Muchos productos plásticos biodegradables solo se biodegradan en ciertos entornos específicos o en instalaciones industriales de compostaje.

La dificultad para el usuario de identificar estos materiales como compostables y depositarlos en el flujo de residuos correspondiente -el de materia orgánica-, la inexistencia de un flujo generalizado en muchos territorios para residuos orgánicos y la dificultad para separarlos en las plantas de clasificación cuando se han depositado erróneamente en el contenedor amarillo, lo convierten en un problema para el reciclado de plásticos.

Cabe recordar que este tipo de materiales no son reciclables junto al resto de plásticos. Según la Asociación Nacional de Recicladores de Plásticos (Anarpla), los plásticos biodegradables generan un impropio en las plantas de reciclado con grandes perjuicios económicos por la pérdida de eficiencia y la contaminación del material reciclable. Además, si estos bioplásticos se han desviado de su flujo correcto no serán compostados, lo que echa por tierra el objetivo final de usar materiales biodegradables en la fabricación de nuevos productos.

Recomendaciones del GCSA

Por todo ello, los asesores de la CE recomiendan limitar el uso de los plásticos biodegradables en entornos abiertos a aplicaciones específicas para las que la reducción, la reutilización y el reciclaje no son factibles, y no como una solución para la gestión inadecuada de los residuos o el vertido de basura.

Para hacer realidad sus potenciales beneficios medioambientales sobre los plásticos convencionales, los expertos aconsejan igualmente el desarrollo de normas coherentes de ensayo y certificación. También es necesario ofrecer a los usuarios información precisa sobre las propiedades, el uso y la eliminación adecuados y las limitaciones de los plásticos biodegradables.

El dictamen se basa en un informe de revisión de pruebas elaborado por el consorcio SAPEA (Scientific Advice for Policy by European Academies) y en algunas de las recomendaciones del anterior Dictamen Científico del Grupo sobre «Riesgos ambientales y sanitarios de la contaminación por microplásticos», publicado en 2019.

Un proceso complejo

Nicole Grobert, presidenta del GCSA y profesora de nanomateriales en la Universidad de Oxford, explica que «la biodegradación de los plásticos es un proceso complejo que depende tanto del material en sí como de las condiciones del entorno en el que tiene lugar. Evaluar qué aplicaciones específicas de plástico biodegradable pueden ofrecer beneficios ambientales requiere una consideración cuidadosa tanto de estos factores como del comportamiento de los usuarios».

Por su parte, el comisario europeo de Medio Ambiente, Océanos y Pesca, Virginijus Sinkevičius, destaca que «este informe es un excelente ejemplo de la cooperación que necesitamos entre la investigación académica y los responsables políticos, aclarando dónde el uso de plásticos biodegradables tiene claros beneficios ambientales. Sus conclusiones proporcionan una base sólida para el marco político para los plásticos biodegradables y compostables anunciado en el nuevo Plan de Acción de Economía Circular«.

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