Las asociaciones sectoriales advierten de mayores costes, complejidad operativa y riesgos de fraude millonario si el sistema galés incorpora botellas de vidrio frente al modelo común para plástico y latas del resto del Reino Unido.

Piden acelerar el SDDR en Gales
La industria pide una «solución pragmática» para los envases de vidrio. Foto de Hami Durgut en Pexels

Las principales organizaciones representativas de la industria de bebidas, la distribución y la hostelería del Reino Unido han solicitado al Gobierno de Gales que designe antes de las elecciones al Parlamento galés al administrador del futuro sistema de depósito, devolución y retorno (SDDR). No obstante, el eje central de su preocupación se sitúa en la decisión de incluir botellas de vidrio de un solo uso en el esquema galés, a diferencia del modelo previsto para el resto del Reino Unido.

La petición está firmada por siete entidades sectoriales, entre ellas la British Soft Drinks Association, el British Retail Consortium y la British Beer and Pub Association, que en conjunto representan a más de 9.000 empresas.

El debate se produce tras la exclusión condicionada obtenida por Gales en virtud de la UK Internal Market Act, que permite al Ejecutivo galés incorporar el vidrio a su sistema, y después de que el pasado 12 de febrero de 2026 se aprobaran las regulaciones correspondientes.

Mientras que el SDDR previsto para Inglaterra, Escocia e Irlanda del Norte —con entrada en vigor en octubre de 2027— abarcará botellas de plástico y latas metálicas, el esquema galés incluirá también botellas de vidrio de un solo uso.

Las asociaciones consideran que esta divergencia introduce importantes implicaciones operativas y financieras. Según argumentan, exigir que todos los establecimientos minoristas en Gales instalen máquinas de devolución automática aptas para vidrio incrementaría significativamente los costes y la complejidad logística. Estos equipos son más caros, ocupan más espacio y presentan mayores exigencias técnicas que los diseñados exclusivamente para plástico y metal.

El impacto sería especialmente relevante para pequeños comercios y tiendas de conveniencia, que podrían afrontar dificultades para adaptar sus instalaciones. Además, el sobrecoste se trasladaría previsiblemente a los productores mediante tasas más elevadas del sistema, lo que podría afectar con mayor intensidad a pequeñas y medianas empresas. Gales representa aproximadamente el 4,6 % del mercado británico de bebidas, por lo que un modelo más complejo podría resultar económicamente menos viable para algunos fabricantes.

Riesgos de interoperabilidad y fraude

El sector también advierte de posibles distorsiones transfronterizas derivadas de la coexistencia de sistemas distintos a ambos lados de la frontera entre Gales e Inglaterra. Según los firmantes, la falta de alineación en el tratamiento del vidrio podría generar riesgos de fraude estimados en hasta 300 millones de libras anuales (unos 344 millones de euros) si se producen desequilibrios en los flujos de envases.

Las organizaciones subrayan que cualquier retraso en la designación del administrador del sistema podría comprometer la puesta en marcha simultánea del SDDR galés con el resto del Reino Unido en 2027. Actualmente, Exchange for Change ha sido designada como administradora en Inglaterra, Escocia e Irlanda del Norte y está a la espera de una decisión sobre su posible nombramiento en Gales.

Altas tasas de reciclaje

Gales ya registra una tasa de recogida para reciclaje del 92% en el caso del vidrio doméstico, uno de los niveles más elevados del Reino Unido. Las asociaciones reconocen la intención del Ejecutivo galés de reforzar estos resultados e incluso explorar opciones vinculadas a la reutilización, pero consideran que la integración del vidrio en el SDDR debería abordarse con cautela para evitar efectos no deseados sobre consumidores y empresas.

La industria prevé invertir más de 1.000 millones de libras (unos 1.150 millones de euros) en la implantación del sistema en todo el Reino Unido, con una estimación de 4.000 nuevos empleos vinculados a la economía circular en el ámbito de botellas de plástico y latas. Según datos internacionales citados por el sector, los sistemas de depósito pueden elevar las tasas de reciclaje por encima del 90%, como ha ocurrido en Irlanda desde la puesta en marcha de su modelo en 2024.

Las asociaciones reiteran su disposición a colaborar con las autoridades galesas para implantar un sistema alineado en plástico y metal y avanzar en una solución “pragmática” para el vidrio que minimice costes, evite distorsiones y preserve el rendimiento ambiental del actual modelo de reciclaje.

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