Un estudio de la organización plantea criterios para desarrollar soluciones de envases flexibles de papel que contribuyan a reducir la contaminación por plásticos sin generar nuevos impactos ambientales.
El papel podría constituir una alternativa relevante a los envases flexibles de plástico, según un informe publicado por la Ellen MacArthur Foundation. El estudio sostiene que el desarrollo de soluciones basadas en papel podría ayudar a abordar la contaminación generada por este tipo de envases, especialmente en mercados donde las tasas de fuga de residuos al medio ambiente son elevadas.
El informe cuenta con el respaldo de 47 organizaciones, entre empresas, ONG, inversores y académicos, que coinciden en la necesidad de acelerar la innovación para diseñar y escalar envases flexibles de papel que se desarrollen de forma responsable.
Los envases flexibles —como sobres monodosis, envoltorios o bolsas tipo pouch— constituyen actualmente el segmento de envases plásticos de más rápido crecimiento a nivel mundial. En países con sistemas limitados de recogida y reciclaje, representan una fuente significativa de contaminación y llegan a suponer hasta el 80% del plástico de envases que termina en los océanos.
El documento analiza especialmente su posible aplicación en países como India, Indonesia, Filipinas, Tailandia y Vietnam, donde las infraestructuras de gestión de residuos presentan mayores dificultades.
Entre las ventajas potenciales del papel, el informe señala que puede diseñarse con mayor facilidad para ser reciclable y biodegradable. En contextos donde existe una alta probabilidad de que los envases terminen en el medio ambiente, esta característica permitiría reducir la persistencia de la contaminación plástica, al tiempo que facilitaría su reciclaje cuando existan sistemas de recogida y tratamiento adecuados.
No es una solución automática
No obstante, el estudio advierte de que el papel no constituye una solución automática. Si el diseño o el origen de los materiales no se gestionan adecuadamente, el cambio de material podría generar otros impactos ambientales. Por ello, el informe establece seis criterios clave para el desarrollo responsable de estos envases.
Entre ellos figuran el uso de materias primas procedentes de fuentes responsables para evitar la degradación forestal, procesos de producción que minimicen el impacto climático y el consumo de agua, y diseños que respondan a las necesidades técnicas, económicas y de los consumidores. También se plantea que los envases deben ser reciclables a nivel local, evitar sustancias peligrosas y formar parte de estrategias más amplias de economía circular socialmente inclusivas.
El informe también subraya que las soluciones basadas en papel aún no están disponibles a la escala, el coste o el rendimiento necesarios para sustituir ampliamente a los envases flexibles de plástico. Por ello, la fundación insta a empresas y responsables políticos a acelerar la investigación, el desarrollo y la implantación de estas alternativas, al tiempo que se establecen salvaguardas para garantizar su uso responsable.
La organización recuerda además que los envases de papel constituyen solo una parte de la respuesta al problema de los residuos plásticos. Entre las prioridades también se incluye la reducción del uso de envases flexibles de pequeño formato de cualquier material, por ejemplo mediante la expansión de modelos de reutilización.








